miércoles, noviembre 25, 2009

Las amistades peligrosas


Hoy he comido en una residencia para sacerdotes que estudian Teología en Roma. Allí el ambiente es muy agradable, las vistas muy buenas y, además, está en la parte de atrás del Vaticano. Fuera del Vaticano, pero pegado a los muros. Nunca había visto la parte de atrás. Tantas veces he visto la parte delantera, y ésta es la primera que recorro todo el perímetro.

Tras la comida, me han exprimido bien a preguntas. Proceso penoso, no por el tema, sino porque he tenido que hablar en italiano todo el tiempo. Al final me he cansado y cada vez que me ha venido el capricho de insertar una palabra en espagnolo, lo he hecho sin pudor ni dubitaciones.

Allí estaba un viejo conocido del semnario de hace veinte años, al que no había visto desde entonces. A él le he reconocido. No sé muy bien cómo me ha reconocido. Porque si cuando tenía diecisiete años me hubieran enseñado una foto mía, hubiera preguntado: ¿quién es este señor?

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