sábado, noviembre 28, 2009

Los buenos profesionales

He pedido a un cura que me de la dirección de un dentista cristiano. No quiero tener una emergencia y no saber adónde ir. Si es un hombre creyente, me da más confianza. Además, me da la sensación de que me tratará con más suavidad. Tenía una dentista hace años que era perfecta para una película de terror. Pero me caía cerca.


Después tenía un médico de la Seguridad Social que siempre me decía: bueno, eso en la siguiente consulta. Si en una visita, traía dos o tres cosas que consultar. Él dejaba siempre alguna para la siguiente vez. Eso lo miramos en la próxima visita, cuando vuelva con el resultado del colesterol.


De los mecánicos que han puesto sus manos, sus grasientas manos, sobre mi coche, de esos sí que podría contaros cosas. Menos mal que, al final, encontré a unos de mi parroquia en los que confié porque se lo merecían. Pero de los anteriores prefiero no hablar.

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