lunes, noviembre 09, 2009

Un día feliz de mi vida

Hoy he tenido uno de los más grandes placeres de mi vida. Un día que recordaré.

Durante años, he rezado en el breviario la fiesta de la Dedicación de la Basílica de Letrán. Durante tres lustros, he puesto las cintas del misal en el común de dedicación de templos. Pero nunca he sabido a ciencia cierta el por qué tenía tanta importancia la dedicación de un templo, siendo que en la Iglesia los hay a miles.

Éste era de Roma, bien. Pero también los hay en la tierra donde nació Jesús. En la misma Roma, está el Vaticano y no celebramos su dedicación.

Traté de leer algo acerca del por qué de esta fiesta. Pero nada. Bien es cierto que en aquel entonces no tenía Internet, aunque ya existía. Después existió, pero lo que se me había pasado (sin darme cuenta) era la curiosidad.

Cada año al llegar el 9 de noviembre, rezaba unas oraciones especiales y cerraba el breviario sin preguntarme más cosas.

Pero hoy, precisamente hoy, cuando me he dirigido al altar de la basílica de San Juan de Letrán, revestido con una casulla preciosa, en medio de los canónigos de la basílica, en medio del coro que a varias voces cantaba una música celestial, ya lo sabía todo y ha sido emocionante. Claro que voy a sacar a relucir mi lado más sádico y os diré que mañana continuaré. Je, je, je.

Escuchad, no es por fastidiaros. Pero es que a cierta hora de la noche (este es un blog nocturno), voy a la capilla a rezar. Y tengo que elegir entre continuar el post, o mis deberes.

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