jueves, diciembre 24, 2009

El retrofuturo es un tema muy navideño, e incluso diría que de adviento

Los novelistas, los guionistas, pensaron todo tipo de futuros. El único futuro que no se les ocurrió fue un futuro de ayatolás y talibanes, un año 2000 de velos y prohibición de comer cerdo. Después vino Regreso al futuro, y comprendimos que el pasado tampoco estaba tan mal. No habíamos reparado en ese pasado sin graffitis, de casitas individuales con jardín, y con helados con nata y una guinda en lo alto. Cuando oí la canción de Mr. Sandman bring me a dream, comprendí que el pasado no estaba tan mal. Quizá no nos habíamos fijado bien.

Y que conste que no me quejo del futuro que me esperaba a mí en concreto. Mi presente, si me hubiera sido revelado, no lo hubiera creído. Si alguien me hubiera dicho en los años 70, cuál iba a ser mi futuro, hubiera creído que se trataba de una nueva variante de ciencia-ficción surrealista escrita por un mono loco aficionado al postcyberpunk.

Si en los años 70, un trío de brujas me hubiera vaticinado mi futuro como lo hicieron por ejemplo con Macbeth, no sé muy bien qué hubiera pensado. El futuro podía ser muchas cosas, pero una cosa así no se le hubiera ocurrido ni a Dalí.

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