jueves, diciembre 31, 2009

Post perdido del día de Navidad. No lo puse por la carta, pero lo escribí el día de Navidad.

Día de Navidad en Zaragoza. Misa mayor en La Seo, canónigos, cantos corales, vino dulce y turrón tras la ceremonia en la sala capitular. Por la tarde visitas familiares. Me quedo traspuesto en el sillón en medio de la apasionante conversación. Respetan mi sueño. Son comprensivos, que si la misa de gallo, que si he vuelto hace poco de Buenos Aires.

Por la noche, muy buena cena. No digo qué he comido porque si se enteran en Roma me envían a la Guardia Suiza a detenerme. Yo no soy culpable, mi familia es la que cocina.

He ido a hacer la oración de la tarde a la Basílica de Santa Engracia. Qué bonita es la cripta. Me da mucha devoción la preciosa liturgia que hacen allí cada día en la bendición con el Santísimo Sacramento.

Frutas de Aragón (escarchadas con chocolate recubriéndolas), yo que quiero ver un canal (un reportaje) y el marido de mi madre que quiere ver otro (un aburridísimo programa sobre un grupo de españoles en Finlandia). Al final se logra un cierto consenso, frágil.

Ahora escribo este post mientras en el Canal Historia dan un reportaje sobre dónde está el Arca de la Alianza. Mientras me bebo un vaso de Vichy. Me gusta mucho ese agua.

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