martes, junio 30, 2009

Niños jugando

Hoy he ido a cenar a un restaurante con una familia con cuatro niños pequeños. Hacía tiempo que no recordaba lo movidos que pueden ser los niños pequeños. Me lo he pasado de maravilla viendo como no aguantaban ni un minuto sentados a la silla, cómo las dos más pequeñas luchaban en una guerra de besos por ver quién podía dar más besos, mientras la hermana más mayor contaba el número de trocitos de patatas fritas que le habían puesto en el plato.

En otro momento, durante una jocosa discusión, dos hermanas iban acercando sus caras hasta que las frentes se tocaban y se empujaban para hacer prevalecer sus argumentos entre sonrisas. Especialmente memorable el momento en que la más pequeña ha insisto en darle un beso en la mejilla al hermano, circunstancia que ha aprovechado para darle un cariñoso mordisco.

Yo me lo he pasado muy bien. Siempre me gusta ver los juegos de los infantes. No así el señor de la mesa de al lado que nos daba la espalda. Yo veía cómo se cocía en su salsa. No quería ruidos, no quería niños riendo, quería silencio, calma. Varias veces les ha echado una mirada asesina a las criaturitas. Seguro que tampoco le gustan los gatos. Seguro que no pone la X a la Iglesia en la declaración de la renta. Este tipo de personas que no ponen la X, que no les gustan los niños, ni los gatos, después dicen cosas como que los obispos no saben cuál es su lugar en la sociedad.

lunes, junio 29, 2009

El monstruo de las galletas

Creo que al llegar a los cuarenta años, los seres humanos tendemos a engordar para que así aprendamos a moderar nuestros apetitos. Es como si la naturaleza nos dijera que es hora de hacer penitencia. Hay que tomarse las cosas con sentido del humor y luchar.

La lucha por perder peso es una lucha en la que nadie sale herido. Puedes luchar y no odiar a nadie. Yo he luchado, me he esforzado. Gracias al blog, anglicanos y católicos se han unido en la tarea común de animarme en este buen propósito mío de perder esos cinco kilos que me sobraban. (Desgraciadamente, ningún lefevriano me ha animado.) Con los anglicanos no estábamos de acuerdo en muchos temas. Pero en que me sobraban esos cinco kilos sí que estábamos de acuerdo.

Hoy estoy feliz.

He ganado la apuesta. No cinco, sino seis. Seis kilos he perdido en dos meses. Por eso hoy he disfrutado comiéndome una buena comida en el piso 30 del hotel Eurostar en compañía del perdedor.

El perdedor, en la tristeza de su derrota, me ha pedido que al menos dé una imagen buena de él en el blog. Lo siento, le he dicho, sabes que mi blog es inmisericorde.

Lo cierto es que ahora hay seis kilos menos de Fortea. Soy yo, sí, pero menos.

domingo, junio 28, 2009

Burka, libertad, leyes y democracia

Quisiera hacer una última reflexión respecto al burka, la libertad, las leyes y la democracia.

Durante años he creído que había que defender a ultranza la libertad religiosa, incluso en los casos menos razonables, puesto que cualquier cortapisa que ahora permitiéramos contra otros, en el futuro la sufriríamos nosotros.

Pero con el tiempo he llegado a la conclusión de que no se puede defender los casos no razonables en aras de la libertad, porque cuando el legislador quiera perseguirnos en el futuro no se va a detener ante ninguna razón jurídica.

Así que pienso que a todas las cosas hay que aplicarles el sentido común, sabiendo que algún día se nos coartará la libertad invocando ese mismo sentido común.

Pero, insisto, defender a ultranza la libertad de los casos que no lo merecen, no nos resguardará más a nosotros.

Defendamos la libertad de todos. Cuanto más libres sean todos, más libres seremos nosotros. A mí, como católico y como ciudadano, me interesa de un modo personal que sean completamente libres los protestantes y los ortodoxos, los musulmanes y hasta la última secta más rara. No sólo quiero que sean libres, quiero que sean todo lo libres que se pueda. Pero recordando que si hay alguna denominación religiosa o alguna persona que hace algo no razonable, no respetable, hay que perseguirlo conscientes de que la libertad religiosa no es un absoluto frente a la recta razón. Recta razón que debe ser defendida por las leyes.

viernes, junio 26, 2009

El burka o la parte más fea de la religión

La imposición de la religión es lo que la desacredita a ella misma.

Francamente, nadie lleva el burka porque le guste pasar calor, no ver el mundo con claridad, y tener menos libertad de movimientos; la capucha se mueve y hay que recolocarla cada vez que uno gira el cuello.

Las mujeres que piensan así tienen una mentalidad deformada. Tan deformada como ese traje de espanto que llevan. Ese vestido es una manifestación de una deformación interior. Lo externo concuerda con lo interno. Confío en que en Francia al burkase le pongan todas las trabas posibles, todas las que dicta el sentido común, a algo que es opresivo y que nunca debió aparecer.

Multiculturalidad, variedad, tolerancia sí. Opresión, imposición, deformación, no.

Me parece increíble que estemos en el siglo XXI viendo que podemos hacer para evitar que las mujeres vivan aprisionadas por las mismas calles donde surgió el clamor por todos los derechos que después se han extendido por el mundo.

jueves, junio 25, 2009

Permitir o no el burka.

Sobre el tema del burka me gustaría decir alguna cosa más. A veces en materia religiosa hay cosas que externamente son parecidas, pero que son completamente distintas.

No es lo mismo que una persona se encierre en un monasterio a hacer penitencia y oración, que alguien sea encerrado bajo presiones.

No es lo mismo la mortificación y la penitencia, que obligar a la gente a no poder hacer lo que quiere hacer.

No es lo mismo tratar de hacer que la sociedad entera se vuelva más religiosa, que obligar a una nación a que sea religiosa.

No es lo mismo el apostolado, que la imposición.

No es lo mismo el velo de una monja, que el burka.

La libertad es lo que hace meritoria la práctica de la religión. Las cosas valen a los ojos de Dios, porque libremente se las ofrezco. La imposición de la religión es lo que la desacredita a ella misma.

Qué distinto el mundo colorido y alegre de la pequeña Coraline que vi en el cine ayer, del triste mundo que hay bajo un burka. Porque la mujer que libremente porta esa prenda, también la lleva dentro de su corazón en casa.

Demasiado cansado ayer para escribir un post

Ayer no hubo post por la noche. Eso es lo que pasa cuando uno se va a ver Los mundos de Coraline (en 3D, sea dicho de paso) y después nos quedamos a cenar. Dado que la sesión era la de las 20:20, ya os podéis imaginar que acabamos tarde. Por eso, al llegar a casa, el único post que me apetecía era el que se escribe en mi cama y se diluye en el mundo de los sueños. Llegué tarde, pero nos lo pasamos tan bien, sobre todo yo, imitando una y otra vez con un vaso en la boca a Dart Vader, cuando dice: tú eres mi hijo, el Emperador es menos misericordioso que yo, has subestimado el poder del lado oscuro, etc, etc. Reíamos y reíamos. Al final ya sólo tenía que hacer tres veces la respiración de Dart Vader para que todos nos sumergiéramos en el mundo de las carcajadas. Al final, la imitación de una sola respiración del padre de Luke y yo mismo ya no podía evitar el reírme, víctima de mi propia gracia.


martes, junio 23, 2009

La tierra de la libertad, de los derechos, de la dignidad del ser humano, y el burka

En Francia ha surgido un debate acerca de si se debe permitir o no el uso del burka en lugares públicos. Reconozco que éste es un tema apasionante para todos aquellos que nos preguntamos acerca de dónde acaban los poderes del Estado frente al individuo.

Cuando hace años surgió el tema del velo en las aulas francesas, mi postura fue que se debía permitir. ¿Qué es lo que debe permitir el Estado? La respuesta es que el Gobierno, el Senado, el Congreso, no están aquí para permitir lo que les apetezca. Hay que permitirlo todo, guste o no guste. El Estado sólo y únicamente puede cohibir la libertad personal en aquellas acciones que de un modo objetivo provoquen un perjuicio para otros. Evidentemente, el velo no perjudicaba a nadie. Allí el Gobierno quiso imponer su posición ideológica en un tema opinable.

La cuestión no es ¿qué debe permitir el Estado? Sino que lo que debe entender el Estado es que no puede prohibir lo que le dé la gana.

Ahora bien, el tema del burka es distinto. Todo el mundo comprende que haya quien quiera llevar un velo, pero también todos comprendemos que nadie deber querer enterrarse bajo un burka.

Aquí ya no estamos hablando de un signo religioso o de una ropa de vestir. El burka no es una prenda sin más, es una opresión, un yugo. Ningún ser humano merece que se le ponga encima eso todos los días al salir a la calle. Eso no es religión, es la deformación de la religión.

Imaginemos que mañana hay una secta que impone a sus familias cortarse el dedo meñique. Eso no podría ampararse bajo las leyes de libertad religiosa. Entre la circuncisión y la ablación hay una diferencia sustancial, entre el velo islámico y el burka hay una diferencia sustancial.

Los gobernantes deben hacer lo posible para fomentar lo bueno, y evitar que se extienda lo que es objetivamente malo. Moralmente hablando no sólo no veo ningún reparo moral en que el burka se prohíba en determinados espacios públicos, sino que además considero que el Estado debe hacerlo y no quedarse como testigo mudo ante la extensión de algo que atenta a la dignidad de la mujer.

El nombre de la blogrosa y Memorias de Blogdriano

Una de las cosas que mas me gustan de todo Internet (y eso es casi decir del mundo) son los nombres de los blogs. Después muchos blogs son pura locura de un quinceañero que no sale de Internet más que para comer y dormir (poco), otros blogs son la pura locura de algún cincuentón lunático que cree que puede arreglar el mundo desde su casa a golpe de ratón.

Yo estoy entre la fase del quinceañero y el cincuentón. Exactamente en el nivel de 40 años menos cinco kilos.

Me encantan los nombres de los blogs. Os ofrezco algunos:

La columna flácida,

El psicocirco de yo,

Son of a bicho,

Paraíso sin ti,

La linterna trágica,

Mentes divergersas,

Normalmente, lo mejor del blog es el título. A veces, todo el blog es el título y poco más. El título de este post de hoy lo he sacado de mi cabecita, aunque reconozco que no me quedé calvo pensando el título de mi blog. Pero como le dije con cierto orgullo a cierta persona hace dos días: kiss my blog.

lunes, junio 22, 2009

Ama riñendo a su gato gordo

Hoy por la tarde he salido he salido a hacer una breve excursión a la Sierra. Es curioso como para un grupo de personas que rondamos los cuarenta años, el tema del peso puede resultar apasionante. A partir de los cuarenta, puedes hablar y escuchar a los demás sobre este asunto durante largos ratos.

Vaya por delante que me equivoqué con la fecha, y es el día 29 de junio cuando acaba la apuesta. Con la persona con la que lo hice, que lee este blog, que sepa que mi peso ya es de 82.1kg. Dicho de otro modo, si no cometo una locura, si no entro en pizzerías, si me olvido de los kebabs, si los pastelillos rellenos de crema se convierten en un recuerdo, no sólo habré ganado la apuesta, sino que incluso el margen puede ser de un kilo.

sábado, junio 20, 2009

Esos gatos gordos

En todas las grandes historias, hay un gran final. Y así va a ser con la apuesta que hice de que perdería cinco kilos en dos meses. El lunes por la mañana, al levantarme, sabré si he ganado y tengo que pagar una buena comida en un buen restaurante, o me la pagarán.

Lo terrible es que escribo este post el sábado por la noche después de la cena (si a esto se le puede llamar cena) y el asunto de quién va a ganar la apuesta va a estar justo-justo. Aún puede que gane sólo por 100 gramos de peso.

Hoy por la mañana estaba sólo a 400 gramos de mi victoria. Y hoy me he esforzado. Pero he aquí que mañana tengo una comida en un restaurante con un profesor de universidad que viene desde Madrid para esa comida. ¿Me limitaré a pedir un caldo? ¿Diré: garcón, tráigame un tomate?

Todo depende de lo que haya perdido hoy, y todo depende de cómo resulte mañana la batalla del mediodía. Aunque no cene, la cosa va a estar raspando. Podía haberme imaginado un final emocionante, pero no tanto.

Mañana lucharé con las botas puestas. Me he dedicado antes de la cena a ver fotos de gatos gordos, a ver si así me mentalizaba. Pero ni viendo a esos gatos rollizos se me ha pasado el hambre. Después de dos meses, debo reconocer que he subestimado el lado oscuro del chocolate.

Qué bonitas son las concelebraciones

Qué bonita ha sido la misa con el obispo y otros sacerdotes en la catedral, para abrir el año sacerdotal. Cuando veía al obispo arrodillado ante el altar y a nosotros, ocho sacerdotes, me imaginaba allí a Jesús rodeado de sus doce Apóstoles, que éramos nosotros. El mismo Jesús y otros apóstoles.

Durante esta ceremonia, no dejaba de pensar lo bonito que era todo. Todas las casullas blancas, las albas y dalmáticas que rodeaban el vetusto y venerable altar, daban un aspecto de Cielo a esa liturgia.

Hasta los ateos, si hubieran presenciado esta eucaristía, deberían haber pensado: qué gran cosa es ser sacerdote si el Evangelio es cierto. Porque el sacerdote es el portador de unos poderes verdaderamente supraterrenos, es el administrador de una fuerza espiritual que se distribuye en forma de siete dones. El sacerdote es el custodio legítimo de las palabras de Nuestro Señor. Los demás harán novelas, películas o ensayos sensacionalistas acerca de lo que creen que Jesús dijo o pensó. Los presbíteros, los sacerdotes en comunión con los auténticos sucesores de los Apóstoles, no hablamos de otra cosa más que de lo que hemos recibido.

Ser sacerdote es dedicarse a hacer el bien, especialmente en la parte más noble del ser humano. Es trabajar para aquello que no será polvo. Ser sacerdote es tener un rebaño, cuidarlo, mimarlo, buscar a las ovejas perdidas.

Los sacerdotes deberíamos ser ángeles repartidos por el mundo, torres de fortaleza, órganos que tocaran una música celeste, luces que resplandeciéramos con un brillo más allá de lo material.

Que Jesús cada día, en nuestra oración, nos enseñe qué quiere de nosotros.

jueves, junio 18, 2009

A veces me paso de inocente

Cuando ayer vi la foto del padre Turpin en la campaña de propaganda de un equipo de futbol, me pareció muy mal. El poster era lamentable para cualquiera que se tome en serio que no debemos broma con las cosas sagradas. No tomarás el nombre de Dios en vano.

Pero al día siguiente, el franciscano declaró que él únicamente permitió que le hicieran una foto, y que las dos tristes frases las pusieron los publicistas.

Creo que este caso nos enseña a todos una gran lección: incluso en los casos en que las cosas nos parezcan evidentes, no debemos juzgar. Un sacerdote que habrá sido tan denostado, tan ridiculizado, al final, sólo permitió que le hicieran una foto.

Mi consejo al padre Turpin es que, con permiso de sus superiores, hable con algún abogado y ponga una demanda al club que ha utilizado su imagen. Evidentemente se ha hecho un uso de su imagen que va en su menoscabo. Busque algún abogado cristiano que no le cobre. Sin duda, el club querrá llegar a un acuerdo antes que ir a juicio. No tenga la menor duda de eso. Se trata del típico juicio en el que todos se van a poner de parte de la persona contra su honor se ha actuado.

Use el dinero que le den, y no será poco, en comprar una bonita custodia para la catedral. Sería muy bonito tener una custodia del desagravio. El resto del dinero dese a los pobres. La historia que comenzó mal se convertiría en una lección para todos los fieles acerca de la reverencia que tenemos que tener hacia las cosas sagradas.

Pero ésta no es una enseñanza acerca del respecto hacia las cosas sagradas, sino también de que no debemos juzgar. Cuántas barbaridades se habrán dicho de usted. Si de nadie debemos pensar mal, mucho menos de las personas consagradas. Que cada cual se aplique la moraleja de esta historia y pida perdón a Dios por haberle ofendido de pensamiento, y quizá de palabra.

Bienaventurados aquellos que nunca manchan ni su lengua ni su pensamiento contra el prójimo.

Post Data: Había escrito estas bonitas palabras sobre el capellán del club de futbol, cuando por casualidad ha caído en mis manos una foto en la que aparecía el citado sacerdote sosteniendo sonriente el infame cartel. Y he visto que ha sido él el que ha presentado el cartel para la campaña publicitaria. En fin, ya se me ha hecho tarde para escribir otro post. Lo he arreglado con la post data. Ay, qué pena.

miércoles, junio 17, 2009

Mi querida parroquia de Barbastro o el placer de la nostalgia

Es curioso, ayer me di cuenta de que según uno entiende la misa, así entiende a la Iglesia.

La misa es el fundamento, sustento y compendio de la fe. Si hay una frase que me fascina, es Ecclesia de Eucharistia. Es una frase de tres palabras sobre la que se puede meditar durante media hora. En cierto modo, llevamos meditando sobre ella dos mil años.

Podría alguien pensar que cuanto más tradicionalismo pongamos a la misa, cuanto más llevemos las cosas al extremo, cuanto más exacerbemos los aspectos teológicos de la liturgia, mejor. Pero no es así.

La celebración de la eucaristía, por voluntad de su fundador, se mueve en una línea intermedia en la que caben miles de matices, miles de sensibilidades, miles de espiritualidades.

En cierto modo, todo cabe en la misa. Pero exacerbar las cosas, llevarlas al extremo, pensando que así estamos más en la ortodoxia, es un error. Nadie está más en la ortodoxia que otro. O se está en la ortodoxia, o no se está. Pero los que están dentro de ella, piensen como piensen, están dentro. Un párroco no puede mostrarme a dos fieles, y decir: éste es más católico que éste.

La reacción contra la heterodoxia nos puede llevar a conceder grados de pertenencia dentro de la Iglesia. Es una reacción inadecuada.

Ni por usar cantidades monumentales de incienso, la misa es más solemne. Ni por blandir el Denzinger como una espada a diestro y siniestro, se es más ortodoxo. Una de las cosas por las que doy gracias a Dios de mi encantadora parroquia en Huesca en la que crecí, es que la fe y la liturgia y la vida comunitaria se vivían pacíficamente, nada se problematizaba.

Misa sacrificial y Ültima Cena

Leyendo ayer a Picaza, que citaba a Messner, estoy de acuerdo en que el paso de una sencilla liturgia como Última Cena, a una gran liturgia sacrificial, supone una transformación impresionante. En eso estamos de acuerdo.

Muchos consideran tal cambio como una traición, como una traición al espíritu del comienzo. ¿Dónde se ha visto que una cena sea una liturgia sacrificial?

Sin embargo, si observamos las cosas en detalle, veremos que esa cena sí que tenía un carácter sacrificial en su misma esencia: se tenía que matar un cordero en honor a Yahveh, para poder celebrar la cena. Y digo celebrar, porque esa cena tenía un carácter ritual por los ritos, preguntas que se hacían y otra infinidad de detalles que no es el momento de exponer.

Si a eso añadimos, que lo que se ofrece en la Última Cena es el Cuerpo y la Sangre de Jesús, entonces las cosas todavía quedan más claras. Donde hay derramamiento de sangre hay sacrificio. Sobre la mesa de la Última Cena, se está recordando, celebrando, simbolizando el sacrificio de un nuevo cordero pascual.

Es cierto que ese cordero se come, pero el aspecto sacrificial es tan inseparable de ese momento como el banquete. Por eso, reducir la Última Cena a un banquete, supone dividir artificialmente lo que en la mente de Jesús no fue así.

Es curioso que las iglesias separadas entre sí por el espacio y la incomunicación (véase la iglesia copta, por ejemplo, y por supuesto el resto de iglesias ortodoxas) entenderán todas ellas que la Última Cena tenía un carácter sacrificial, y que por tanto había que rodear de culto y boato al Misterio.

Entender bien la misa, supone entender bien por qué la Iglesia entera ha evolucionado como lo ha hecho. Comprender bien la Última Cena nos ayuda a comprender por qué las iglesias apostólicas han evolucionado cómo lo han hecho.

No, no ha sido ninguna traición, ha sido el desarrollo lógico de la primera semilla. Todo está en las palabras de Jesús en las de la Cena y las de después de la Cena, antes del prendimiento.

En definitiva, todo este asunto nos lleva a la pregunta: ¿Jesús fue prendido muy a su pesar, o Él se entregó como cordero inmaculado para ser ofrecido por los pecados el Pueblo en oblación de suave olor?

La respuesta es evidente a la luz de la Palabra de Dios: todo estaba profetizado. Su prendimiento no fue el quebrantamiento de los planes humanos de Jesús el profeta, sino que había nacido para eso.

martes, junio 16, 2009

Y Masiá cogió el fusil

Que conste que no lo hago por animar el cotarro. Quiero dejar claro que si voy a criticar las palabras del jesuita Juan Masiá, no es por crear ese tipo de polémicas que tanto les gustan a los lectores, no.

Pero es que cuando ayer leí que el padre Masiá escribía:

Si Malaquías levantara la cabeza, invitado a ver desde un balcón con colgaduras de la enseña nacional el paso de la lujosa custodia en la procesión del Corpus, diría: No acepto la ofrenda de vuestras manos.

Cuando leí aquello, lo leí con afecto, con cariño. En los años 70 sus palabras hubieran sonado a grito de guerra, a peligrosa lista luterana clavada en la puerta de Wittenberg.

Pero ahora, al escuchar esas cosas, uno sonríe como quien encuentra un bonito fósil, un encantador trilobite teológico.

Es evidente que al estar en Japón no le han llegado las noticias de que ahora hay más posibilidades de que vuelvan las capas magnas que no de que quiten la procesión de la custodia del Corpus en Toledo.

Todos, hasta Leonardo Boff, han entendido que la búsqueda de la pureza evangélica no está reñida con la belleza, la pompa, la gran liturgia.

Masiá predicaba la libertad. Pero según él, la libertad bien entendida es la libertad litúrgica para hacer las cosas de una sola manera. Y por eso, cuando algunos quieren honrar a Dios de otra manera, él sale agitando la Biblia con lo de Malaquías. Si Malaquías viviera, le diría a Masiá a mí no me metas en esto.

Masiá afirma incluso que Jesús el día del Corpus hubiera dicho que no aceptaba esa ofrenda hecha con amor y sencillez, la sencillez del pueblo, sea dicho de paso. Jesús, si hubiera hablado algo sobre el tema, hubiera dicho: Masiá, Masiá, te estás pasando un poquito de la raya.

Yo, cada año, visito varias diócesis o prelaturas de misión. Hablo con el clero, con el pueblo sencillo, con los grupos de oración, con obispos jóvenes. Y la cosa ésa de que la bondad está en la mesa de madera en un cobertizo, y el fariseísmo está en las grandes liturgias, eso está ya más pasado que la frase: Luke, yo soy tu padre.

lunes, junio 15, 2009

Cómo no debe vestirse un clérigo en verano


Frases memorables del padre Fortea:

-No, querido amigo, no. Usted no es malo: usted es tonto.

-Sí, efectivamente, no es la pata de la mesa lo que llevas golpeando un rato con tu piececito.

-Señora mía, lo que tiene en casa no es un esposo: es el monstruo de las galletas.

-Bien, bien, de acuerdo, mi blog es muy malo. ¿Cuándo piensa dejar de visitarnos?

-Sí, el estado de la Iglesia es mejorable. Pero ¿a qué se refiere con aquellos buenos viejos tiempos?

-Sí, efectivamente, es un colega. Mira, vamos por allí no sea que nos vea. Si no, va a insistir en saludarnos.
-Ya, ya. Qué le vamos a hacer. Bueno, me tengo que marchar.
-No, no te extrañes. Dentro sólo encontrarás serrín.

domingo, junio 14, 2009

Tres nuevos cardenales de hace muchos años


La foto refleja un momento de la ceremonia de la entrega del capelo a varios cardenales.

Cada día respondo a un cierto número de e-mails. Correos de temática variada que responden a peticiones e intereses diversos. Un buen día se me ocurrió que podría escribir un solo e-mail para todos. Así nació este blog.

Este blog ha tratado de responder con 365 respuestas anuales a la pregunta ¿qué es un blog? El resultado de este e-mail de destinatario colectivo que mando cada día al océano de la Red, ha sido un grupo de lectores.

Lo que no me imaginé al principio, era que este grupo iba a ser parte de mi vida. Ahora lo es. Con esos lectores he hablado por teléfono, paseado, cenado, ido al cine, e ido de excursión.

No caigo en una afirmación vacía, al afirmar que noto los vínculos que me unen a las 600 personas que, como media, entran cada día en este blog. De los seiscientos, quizá cien entren y no vuelvan más. Pero al resto, fijos, fieles, puntuales, consuetudinarios, los percibo como parte de mi vida. Ellos no me son indiferentes y espero, con el pasar de los años, seguir encontrándome con más y más de estos conocidos lejanos.

Más extraño es el fenómeno del odio. Ésa es otra faceta, oscura, de este pequeño rincón que creé hace años. ¿Por qué algunas personas destilan odio hacia el autor del blog? Uno va por la vida tratando de no hacer daño a nadie, de vivir su vida y dejar que otros vivan la suya. Y, sin embargo, hay quien trata de hacerte daño. Es un misterio.

Sea dicho de paso, siempre escribo este blog después de la cena. Digo esto porque cierto compañero me dijo una vez en muy mal tono: ¿es que no tienes nada más que hacer que escribir en el blog?

Yo le miré, me callé, miré hacia arriba y le dije, cambiando de tema: mira, un pájaro.

viernes, junio 12, 2009

Los gatos gordos

Os preguntareis qué ha sido de mi apuesta. La única que he hecho en los últimos veinticinco años. Esa apuesta a que perdía cinco kilos en dos meses.

La verdad es que mi travesía por la dieta ha atravesado muchas tormentas. La peor fue la visita de mi madre. Algunas invitaciones a cenar han sido aguaceros que también han llenado traicioneramente de agua mis bodegas.

Por otra parte, mis mejores intenciones se encontraron con la labor obstruccionista de un saboteador inesperado: el chocolate.

¿Os preguntaréis cuánto he perdido o ganado en lo que va de tiempo? Me gustaría poder decir que mis sacrificios no se pueden cuantificar mezquinamente en unos números. Pero desgraciadamente me temo que mis victorias y mis derrotas sí que se pueden cuantificar con la frialdad de un número.

Y así, a diez días de ganar o perder la apuesta, mi honor y mi dinero, puedo afirmar que peso 84.5 kilos. Dado que partí de mis felices 87.5 kilos hace algo más de mes y medio, la cosa está muy emocionante. Mido 1.80m, no soy un gnomo.

Dicho de otro modo: en diez días tengo que perder dos kilos y medio. Tampoco es que perder la apuesta vaya a ser un gran quebranto económico: una comida en un restaurante. Tampoco mi honor se quebrantará mucho: dije que si perdía, pagaba, eso es todo. No fue una apuesta tipo el final de Lo que el viento se llevó, poniendo, como Scarlett O´Hara, al cielo y a la tierra por testigo de que no volvería a pasar hambre.

Bueno, a ver si me pongo las pilas y me pongo manos a la obra.

PD. Al blog pongo por testigo, de que voy a volver a pasar hambre.

Yo también tengo mis caprichos.

Hoy jueves 11 de junio he dado comienzo a una pintura que me tendrá entretenido a ratos libres durante unos meses.

Va a ser la pintura de mayor tamaño que he hecho en mi vida, y tendrá un solo tema: la Sagrada Escritura. Es lo suficientemente grande, como para que haya tenido que dividir la obra en varias partes. Al final, será como un gran mandala cristiano.

Mi dibujo me gustaría que fuera también como un gran tímpano no en piedra, sino sobre el papel. Un tímpano extenso, lleno de recovecos.

Quiero en una sola pintura abstracta plasmar la Biblia, el mundo de la Palabra de Dios, la grandeza de la Escritura.
Deseo que mi obra sea un acto de glorificación a la Palabra.

Una obra que lleve a los que la vean, a meditar acerca de la inmensa complejidad del Libro Sagrado, el único libro sagrado sobre la tierra.

Me gustaría que mi pintura sea como una gran parábola llena de detalles, abstracta y medieval, conceptual y laberíntica.

Es curioso, hay cosas que un predicador sólo puede decir con una gran imagen. Y esa imagen es la que espero forjar, tallar, perfilar, en los próximos meses con la ayuda de Dios.

En mi vida me he encontrado con algunas personas ingratas a las que no les han gustado mis dibujos. Mi respuesta ha sido siempre la misma: Es lógico que no te guste, yo no pinto para todos. Sólo para los espíritus más elevados.

jueves, junio 11, 2009

El curioso caso de Benjamin Button

Escuchando una vez más un precioso momento de la banda sonora de El curioso caso de Benjamin Button, me he percatado de que las únicas películas que tratan, de una forma seria, sobre el paso del tiempo son ésta y Titanic.

Curiosamente, ambas películas al hablar del tiempo lo entretejen con el amor. O mejor dicho con la pérdida del amor.

El tiempo del sacerdote es distinto del tiempo de las personas casadas con niños. Nuestro tiempo es más estático, más sereno, más apacible. Es el tiempo del orden, el imperio del horario bajo el amable tic-tac de las horas canónicas, que ciertamente imprimen un aire a toda la jornada. Un tiempo al borde de la eternidad, es un tiempo distinto al del resto de los mortales.

A partir de mis treinta años, para mí el gran reloj ha sido el espejo. La esfera que ha marcado las horas ha sido mi rostro.

miércoles, junio 10, 2009

Esto es un cementerio y lo demás son tonterías

En Internet he encontrado estas cifras:

La blogosfera es 60 veces más grande de lo que era hace tres años.

La blogosfera se duplica cada seis meses.

Se crean 75.000 blogs nuevos cada día en promedio. Eso es un blog nuevo cada segundo de cada día.

Podría citar cuál es la fuente de estas cifras, pero tampoco tiene mucha importancia, dado que en otro lugar de Internet he encontrado otras cifras completamente distintas que citaban la misma fuente.

Las cifras, por tanto, pueden estar completamente equivocadas o inventadas, pero no importa, por lo menos sirve para hacerse una idea. Una vez que uno ha comprendido esta mecánica, se ha comprendido lo que es el periodismo.

Una parte nada despreciable del periodismo actual consiste en eso, en coger unas datos por aquí y otros por ahí. No se sabe si son completamente falsos, pero al menos uno se hace una idea.

El lector ingenuo, ese tipo de ovejitas crédulas, es decir la mayoría, creen que ofreciendo la fuente ya está todo solucionado. Pero en Internet la tontería más grande del mundo, puede ir firmada como sacada del New York Times, cuando en realidad se la ha inventado el vecino del 4ºD y ha rebotado desde aquí hasta China.

El vecino del 4ºD escribe cualquier barbaridad y después firma: Richard Nixon. No, hijos míos, no. No os fieís de Internet, que es grande y malo.

Lo mejor de los blogs son los comentarios, por eso yo los censuro férreamente. Aunque ayer alguien puso algo tan genial, tan eminente, tan agudo, que no me resisto a trascribirlo. El comentario decía Ay que malito estoy, llevadme al bar.

lunes, junio 08, 2009

La política o el continuo triunfo de los mediocres.

¿Creen los ciudadanos que a sus gobiernos no les sería posible acabar con el paro, con la indigencia, con la carencia de vivienda? Por supuesto que sí. Incluso en el último país de África. Pero eso requeriría de una política a largo plazo, de planes que darían fruto sólo más allá de los cuatro años que se les han entregado.

Esos planes a largo plazo requerirían algo más que una lucha por la propia imagen personal, requerirían de honestidad, requerirían prescindir de los egoísmos a corto plazo del partido, para empezar a trabajar, en serio, por la nación. Eso sólo es posible con grandes estadistas. Los grandes estadistas siempre han levantado a sus pueblos. Pero estamos en manos de gente dedicada a la imagen a la que se le entregan paquetes de cuatro años. Los grandes problemas se quedan siempre para después.

Al final, no nos engañemos, todos los problemas son problemas morales. La raíz de los grandes problemas estructurales de nuestra sociedad, en el fondo, tienen su causa en la avaricia, la ambición, la falta de responsabilidad, la ausencia de una visión de altas miras. Entre los políticos abunda la mentira, la codicia, la trapacería, la doblez, la falta de integridad. Es lógico que los grandes problemas perduren. Pero no perduran porque tienen que perdurar, sino porque los que los tienen que resolver no son las personas adecuadas.



domingo, junio 07, 2009

Elecciones europeas; el águila bifronte

En los pasados posts, he descrito cuál es el problema de las democracias occidentales, ahora me gustaría ofrecer cuál creo que debería ser la solución.

El primer punto es muy sencillo: un hombre un voto. Es decir, nada de distribuciones según provincias, ley d´Hondt y demás sistemas que sirven para que los votos se redistribuyan, agrupen y reintegren a través de modos que, curiosamente, sólo sirven al águila bifronte del bipartidismo.

El segundo punto: voto al que quiero. Es decir, se acabaron las condiciones que hacen que una persona no se pueda presentar a cualquier votación. En España, como en tantos países, si alguien quiere presentarse a una elección tiene que formar una lista, un partido y por tanto toda una organización.

El problema de presentarse a una elección es que requiere crear una organización más complicada que una empresa. Después de un trabajo ímprobo y de grandes gastos, descubrirá que en este mundo empresarial de la política, sólo hay posibilidades para los grandes del voto útil que tienen de su lado a los medios y el gran capital.

El tercer punto y último: el Parlamento representa la voluntad popular. Es decir, debería acabarse que el Parlamento se represente a sí mismo. Los partidos se representan a sí mismos, y sólo defienden a los ciudadanos cuando esto conviene para desbancar al partido contrincante. Los partidos no representan a los ciudadanos, sino que son empresas especializadas en cambiar la opinión pública.

Elecciones europeas, un pequeño y humilde análisis. Bueno, no tan pequeño, ni tan humilde.

No se piensen los lectores, que lo que escribí ayer se debe a mi rabieta porque no gobiernen exactamente los que yo quiero. No se trata de eso.

Soy muy consciente de que mi deseo de un gobernante cristiano que se rija por el Evangelio es compartido por una minoría.

El problema, el gran problema, es la evidente desconexión entre la rica variedad de opciones, posturas y legítimas aspiraciones de los votantes, y el menú bipartidista que nos ofrece la carta del restaurante político en todos los países.

Puedes votar a la quinta o sexta formación de la lista, por supuesto. Pero siendo realista, todo lo que no sea votar a las dos primeras opciones es tirar el voto a la papelera, eso es así.

De forma que el gobierno del pueblo y para el pueblo se ha reducido a una perenne alternancia. El pluralismo se ha reducido a la alternancia. Un águila bicéfala gobierna en cada país. La casta política retiene el poder en sus manos. La historia de la política en cada nación no es la historia de la voluntad popular y sus legítimos deseos, sino la historia de las conjuras, complots y maquinaciones en el interior de cada partido.

Mañana según mi estado de ánimo y mis apetencias, quizá ofrezca mi propuesta de solución a este monopolio del bipartidismo. Pero, claro, todo depende de cómo me levante mañana. Porque igual me aburre esto de la politik y me da por hablar del gato de mi abuela.

sábado, junio 06, 2009

¿A quién votaré en las elecciones europeas?


Estas elecciones europeas, como las anteriores, y como las anteriores, son la prueba de que nuestros métodos electorales y de representatividad necesitan una reforma en profundidad.

Para empezar, la repartición de escaños entre partidos en los anillos de escaños de Bruselas es una mera repetición de los resultados obtenidos en cada país. El problema es que lo mismo sucede en los senados de todos los estados miembros europeos. Y lo que es más lamentable, ocurre esta misma repartición en los tribunales supremos.

El escándalo de estos días de los comunes del Reino Unido demuestra que es facilísimo a los dos partidos de cada país ponerse de acuerdo y hacer lo que quieran. Si la prensa está también dividida en filiaciones políticas, la verdad no saldrá nunca.

El resultado de todo esto es un alejamiento, cada vez mayor, de los ciudadanos y el sistema representativo. Ese abismo se puede ir haciendo más y más grande con los decenios. Los partidos dominantes se pueden poner de acuerdo para que las reglas del juego dejen aparte al resto de partidos menores.

Es necesaria una reforma. ¿Y en qué consiste esa reforma? En algo muy sencillo, en algo que constituye la esencia de la democracia: en que cada ciudadano pueda tener a alguien en los parlamentos que le represente a él a la perfección. Que represente a ese ciudadano, no al partido.

El gran problema actual es que casi ningún ciudadano se siente representado por los partidos dominantes. La gente vota con resignación. Sabiendo que sus representantes no le representan, pero no hay otra cosa.

En el sistema actual se vota, pero no existe una verdadera representatividad. Nadie está contento con el sistema, pero los que tienen el monopolio del aparato político no están dispuestos a oír hablar de reformas.

viernes, junio 05, 2009

Tiranos

Ayer escribí sobre los tiranos, pero en mente tenía sólo a uno. No diré su nombre, porque tiene a toda la sociedad como rehén, y los obispos están, los primeros, en su punto de mira. Es fácil escribir desde mi casa en España. Lo difícil es sufrir a ese Nerón del canto allí.

En cualquier sociedad, siempre hay muchos sujetos con alma de tirano. No se convierten en dictadores, porque la sociedad no les deja. Pero muchos sienten esa vocación, esa llamada, ese impulso a someter al otro. En el tirano, siempre se da la incomprensión del otro.

El dictador se siente como una palmera. Los otros son monos que vienen a llevársele los cocos. Me pregunto si algunos dictadores tienen raptos de lucidez. Pero es evidente que, al final, se aferran a sí mismos.

Hay que aferrarse, ser dictador no es fácil. No vale cualquiera. Se precisa de mucha perseverancia y mucha dedicación: no se puede ser dictador a ratos. Nadie es tirano de nueve de la mañana a cinco de la tarde.
Insisto, en que lo peor que puede pasar es que un tirano cante. Si bailase, yo me arrojaría por un acantilado.

jueves, junio 04, 2009

¿A qué tengo gracia?


¿A que tengo gracia? Sí, señor. Mucha. Mire cómo nos reimos todos.


Sobre los dictadores:

Hay personas que no deberían tener poder sobre otros seres humanos.

En un Estado de Derecho, la Ley debe limitarse a actuar. En las dictaduras, la Justicia amenaza.

Frase dictatorial: Aquí hay toda la libertad del mundo. Lo que pasa es que esos están usando mal su libertad y por eso se van a enterar.

Hay dictadores que son insustituibles y únicos. Eso ocurre cuando uno de ellos, por voluntad propia, se convierte en bufón del mundo.

Pero recuerden todos los dictadores del mundo: no durarán en el Poder, ni un día más de lo que ya ha determinado el Altísimo.

Ese día ya está determinado en el Destino de Dios. Y cuando llegue, ni con todos los tanques, ni con toda la represión, ni con todas las leyes, ni agarrándose con todas sus fuerzas a su sillón, podrán evitar caer de su sitial como una fruta madura.

Las dictaduras dejarían de ser temibles si sus súbditos conocieran esa hora. Muchos tiraron cambiarían, si conocieran las circunstancias de esa hora.

miércoles, junio 03, 2009

Las obras huérfanas

De nuevo en mi mesilla de noche Memorias de Adriano. De nuevo, ese magnífico viaje entre el yo-narrante y el yo-narrado.

Me llama la atención que Yourcernar fuera una viajera incansable, sin duda porque no hay nada que me canse más que viajar. Yo no deseo volver a Itaca: sencillamente no quiero salir de Itaca.

Pero además de releer, me propongo empezar El amor en tiempos de cólera.

Hoy tras el desayuno he pensado mucho acerca de en qué nuevos proyectos literarios embarcarme.

Hoy he vuelto a pensar en la posibilidad de ir escribiendo un diario con mis pensamientos al ir leyendo la Biblia. Una obra de ideas breves expresadas en pocas líneas. Más bien puntos que largas explicaciones. Pero el problema de encontrar editorial para algo así, se hace patente. No es fácil encontrar editoriales para este tipo de libros raros. Y mis cajones ya están llenos de obras huérfanas de editorial.

martes, junio 02, 2009

¿Vivimos de la Palabra de Dios?


En la excursión del domingo, comimos junto a un arroyo. Un arroyo ancho, de aguas abundantes, cantarinas, que corrían y saltaban entre los grandes peñascos que allí había. Se me ocurrió que un arroyo como ése, era un símbolo de la Biblia. Tantos regueros que corrían paralelos entre las rocas, simbolizaban al agua viva que desciende de la Palabra de Dios.

Sus grandes peñascos eran imagen de las palabras eternas que hay en el Libro. Pulidas e inconmovibles como esas rocas entre las cuales corría esa agua límpida y fresca.

Había vida alrededor de ese agua, mucha vida, muchos tipos de vida. El rumor del arroyo, nos recordaba el rumor constante, musical, de las palabras del Libro lleno de Vida. Sus corrientes refrescaban nuestras caras. De esas aguas se podía beber, lavarse en ellas, mirarlas con agrado, escucharlas, refrescarse.


El arroyo era agradable y constante. Siempre el mismo arroyo y siempre distinta el agua que manaba de esos versículos. La montaña de la que bajaban esas corrientes, es Dios. De Él surgía y bajaba su Palabra.

Por si alguien pensó que me inventé lo de la vaca


Por si alguien pensó que me inventé lo del burro


lunes, junio 01, 2009

De Madrid al Cielo


Hoy domingo, día del Señor, tras mi misa en las dominicas, hemos ido de excursión a la Sierra de Madrid. Quejas por el calor al subir la montaña, intento del padre Fortea de tratar de acariciar una vaca que pacía (la vaca se ha asustado), pies helados al tratar de comer nuestros bocadillos con los pies dentro del arroyo que feliz corría rumoroso, hora nona sin dejar de caminar, chocolate inesperado en el bolso de una buena samaritana, intento de tocar un burro silvestre que estaba tranquilo bajo una sombra (el burro se ha asustado), concurso de adivinar músicas de películas a la vuelta en el coche.