viernes, enero 08, 2010

Adán y Eva y Buenos Aires II

El Adán y Eva de la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad de Buenos Aires, no merecen un lugar en ese techo. Jamás he visto una cosa tan provocativa en un templo.


Como me imagino que el nuncio de Argentina estará leyendo este post, le animo a que presione un poco al cardenal. Ya se sabe que los cardenales tienen muchos asuntos en la cabeza, pero ese Adán y Eva no deben continuar.


Nunca en toda mi vida he visto en una iglesia una pintura de nuestros primeros padres tan fiel a la verdad histórica. Estoy seguro, segurísimo, que durante años y años los feligreses se han confesado de haber mirado esa parte del techo. ¿En qué pensó el párroco que encargó la pintura? ¿En fomentar el sacramento de la confesión?


Si les da pena eliminar una pintura que a algunos les puede parecer bella (aunque no es bella, sólo realista), pueden hacer crecer las ramas de los árboles y arbustos cercanos. Podrían asomar las cabezas de Adán y Eva en medio de una feracidad botánica que no provocará mal pensamiento alguno.


Sin duda, el mundo vegetal ha sido una de las partes más puritanas de la Creación. Así como todo lo referente a las lagunas, ríos, planetas y nubes.

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