viernes, enero 29, 2010

Diario de un adicto eclesiástico


Lo reconozco, he caído en la adicción. Una adicción muy fea: la adicción a ver fotos de trajes eclesiásticos.

Otros caen en la cocaína, otros en el juego, otros en la bebida, yo en caído en la sastrería eclesiástica.

He ingresado en una clínica de desintoxicación. Mi médico me ha aconsejado que sólo lea libros de Teología de la Liberación, que me vaya a una selva, que vista como un párroco normal de Vallecas, de Asturias o de Cataluña. Pero que me aleje de Toledo, Cuenca o Valencia.

¿Pero no podría llevar alguna cosita negra sencilla? ¡De ninguna manera! El negro prohibido. Jersey de cuello alto, pantalón de pana, camisas a rayas, es decir el hábito eclesiástico normal de un cura progresista de sesenta años.

Oiga, ¿pero de esto se sale? ¿No?
Si se esfuerza sí. Pero tiene que ejercitarse cada día. Lo importante es que no se haya creado osificación. Inflamación veo difícil que no haya.

Está bien me rehabilitaré. Hoy empezaré con la corbata que me ha prescrito. ¿Me ha dicho que corbata amarilla no pega con camisa violeta, si no le he entendido mal?

Mire de momento pásese al gris, es lo más seguro. Con los colores iremos ensayando la próxima semana. A las combinaciones de colores sólo llegará tras un largo y penoso entrenamiento de prueba y ensayo.

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