jueves, enero 14, 2010

Física y química

(Continua el post de ayer)

Curiosamente nunca he sentido ni la más mínima vocación a dedicarme al mundo del cine. Pero incluso la literatura no brilla en mi vida como las películas. Las películas no son algo añadido a mi vida, son parte de mi vida.

Ahora mismo estoy escuchando la banda sonora de Coocon. La película en sí es algo mala. Pero me lo pasé tan bien cuando la vi a los catorce años. Me acuerdo con quién la vi, dónde la vi, hacia buen tiempo, fue en el Cine Argensola. En aquella tarde, decidimos ir a ver el domingo siguiente Fright Night. Qué miedo pasé al domingo siguiente, era de terror.

Recuerdo que en aquella época, mis preocupaciones eran la Física y la Química. Se me atragantaron tanto, que desde entonces comencé a desconfiar de la ciencia. Siempre confié en el Séptimo Arte, pero aquellos jeroglíficos egipcios que eran las fórmulas de la química orgánica no merecían mi confianza, ni mi tiempo.

Sea dicho de paso, el profesor hizo todo lo posible por atragantarme la asignatura. Era un profesor pésimo. Se dedicaba a los buenos alumnos. Al resto, nada. No le importábamos. Se trataba de un profesor que me caía muy gordo. Su vocación por la docencia era cero. Con esto no quiero que penséis que le tenía algo de manía.

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