sábado, enero 23, 2010

Si servimos a Dios, hagámoslo con un poco de elegancia


Aquí estoy yo, con mi mantello sobre la sotana. Detrás de la cámara hay un franciscano. Qué bonito sería ir un franciscano, un cura y un dominico por la calle paseando. Son ese tipo de cosas que a los japoneses les encanta fotografiar. Qué conste que no tengo nada contra el clériman (también llamado clergyman), y menos desde que sé que hay una versión decimonónica de él. Cosa que aprendí leyendo Ceremonia y Rúbrica de la Iglesia Española.

¡El Templo de Vesta! Cuántas veces lo vi en fotos durante mi educación secundaria. Y ahora sólo tengo que salir andando un rato y llego a él.

Si puedo, el lunes tengo que ir a las vísperas ecuménicas que celebra el Papa en San Pablo. Las celebra con varias confesiones cristianas.

Para mi tesis doctoral hoy me he dedicado a leer y analizar un documento de la Comisión Teológica Internacional. Todas mis horas de trabajo de hoy han estado analizando ciertos aspectos del diaconado que tienen relación con un punto que trata mi tesis. Nunca me imaginé que el tema del diaconado fuera tan complejo. Hoy hemos cenado atún y fletán (o algo parecido al fletán). De postre kiwis. Me gustan mucho, pero si están ácidos me hacen mal a los dientes.

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