martes, febrero 23, 2010

De como dejé a Masiá sin respuesta

Como sabeis estoy ahora de viaje. Concretamente hoy estoy en Bogotá (Colombia). Alguien habrá podido sorprenderse de que de pronto aparezca un post sobre un compañero que me pide que le acompañe al Vaticano u otro en que aparezco comprando un reloj, cuando ese reloj lo compré cerca de Santa María Mayor en Roma.

Esto tiene una explicacion. En realidad, todas las cosas del mundo tienen una explicación.

La razón de esto no es el caracter psicodélico y algo alucinatorio de este blog, aunque también, sino que antes de marcharme de Roma, como no sabía si iba a disponer de Internet todos los dias, deje varios posts ya escritos por si un día no podía conectarme.

Y así he dejado a Masía compuesto y sin repuesta. Así también ha aparecido Roma sin venir a cuento.

Bueno, mañana probablemente volverá a aparecer el dichoso tema del reloj. Cuando pueda escribiré estos días.

Así que, como veis, Masiá podrá campar por sus respetos. Qué distinto hubiera sido si él no me hubiera pillado atado por compromisos, viajes y trabajos. Con las ganas que tengo. Pero no puedo. Tendré que oir y resistir. Ya llegará el momento. Es duro. Lo sé. Pero no tengo alternativa. Incluso Masiá perderá el incentivo. Por que él lo sabe, dar estocadas al aire es más aburrido. Aunque se hace ejercicio. Conmigo Masiá ha descubierto el placer de hacer ejercicio y divertirse al mismo tiempo. Y yo también. He encontrado mi Yang, o mi Ying. Por favor, no escribas, no ataques, sé más ortodoxo, espera, contente, hazlo por el equilibro cósmico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario