jueves, febrero 11, 2010

Ideas contra la caridad

Siguiendo con el post anterior


Le he tratado de explicar qué era lo que le preguntaba al otro sacerdote. Pero sin esperar más explicaciones me dice: siéntese y estese tranquilo.

Yo estaba totalmente tranquilo, sólo estaba haciendo una pregunta a uno de los sacerdotes indios que habían venido. Pero ya se veía que el cura encargado de esa iglesia era el que estaba nervioso.

Muchas veces trasladamos nuestro nerviosismo a los demás. O mejor dicho, vemos en los demás lo que sólo está en nosotros.

Pero lo malo no ha sido eso. Lo malo es que ya durante un buen rato y a pesar de haber empezado la misa, este desgraciado asunto ha eclipsado en mi interior cualquier otra cosa. Cada vez que trataba de concentrarme en la misa siro-malankar, me venía a la memoria la cara del religioso. Yo volvía a tratar de pensar en el rito indio que tenía delante y, de nuevo, me venía el rostro del religioso.

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