martes, marzo 23, 2010

Asia y la Iglesia Católica


Se me pregunta muy a menudo acerca de las filosofías orientales, si son acordes con el cristianismo o no. Los que me preguntan siempre esperan de mí una condena rotunda. Pero mi respuesta es siempre la misma: sólo es condenable aquello que sea incompatible con la fe cristiana.

Todo aquello que no sea contrario a las enseñanzas que hemos recibido de Jesús, no es condenable.

Cuando digo esta respuesta ante auditorios de gente muy religiosa, siempre noto cierta insatisfacción. La gente desea una respuesta mía contraria sin paliativos, cuanto más radical, mejor.

Algunos comienzan a verme con una cierta sospecha. Son tantos los libros que repiten una y otra vez que hay que ser contrario a todo ello en bloque. Por eso mi posición respecto al yoga, al reiki y al tai chi, no es de rechazo. Y que conste que no practico ninguna de esas cosas.

Pero el cristianismo no está ligado de forma exclusiva y excluyente a ninguna cultura concreta, a ninguna filosofía concreta, a ningún pueblo en concreto.

Hemos conocido, por ejemplo, el cristianismo expresado y vivido de un modo barroco. En el futuro, quizá conozcamos un catolicismo en versión hongkongnesa-siromalabar en versión neorománica.


A mí personalmente no me causaría ningún trauma que en el futuro el 90% de la Iglesia estuviera en Asia y que aquí quedarán cuatro gatos. Y quizá cuatro gatos mal avenidos.

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