miércoles, marzo 17, 2010

Fort dans le pays delles Romerevilles


Tantos libros por leer, tantos documentos de siglos pasados por escudriñar, tantas grandezas teológicas actuales y radiantes por meditar. Una vida es corta, lo había oído de joven. Ciertas cosas a ciertas edades parecen un exceso.

Sin embargo, aunque reconozco la brevedad de la vida frente a la inmensidad del mundo del conocimiento, al mismo tiempo, practico el desasimiento del que ya sabe desde el principio que setenta años frente a la eternidad no son nada. No eran nada desde el primer día. Un asomarse, una hojeada, una excursión. No, no es la cantidad lo que debemos buscar.

Hago una tesis, sí. Pero en realidad lo hago es ir hacia mi destino. Mi destino no es algo que me caerá de improviso como un objeto sobre la cabeza, sino un horizonte al que me dirijo desde hace tiempo con plena conciencia, saboreando cada paso. La vida siempre me ha parecido como una película. Por eso me ha gustado mucho el cine, porque es como ver películas dentro de la película.

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