sábado, marzo 27, 2010

Hoy he estado leyendo a San Isaac de Ninive


Ya está, ya se han marchado todos. Hemos quedado una mínima representación de Rumanía, Nigeria, Israel y España. Una mesa alargada en el centro de un gran comedor vacío. Ayer estaba lleno de ruidos, conversaciones, risas y despedidas. Hoy vacío.

Un gran comedor vacío siempre resulta una paisaje deprimente. Hoy he ido andando, una hora, hasta la Basílica de San Lorenzo en el Laterano. Hoy era allí la estación cuaresmal.

En Roma, cada día de la cuaresma, se celebra una misa especial en una iglesia distinta. Cuarenta templos distintos. Desde grandes basílicas a pequeñas iglesias antiquísimas, como la de hoy.

He hecho propósitos especiales para esta Semana Santa. Tengo siete oportunidades que son siete días. Siete días que pueden ser un camino. Una semana de peregrinación interior. Seguiré trabajando en la tesis en este caserón antiguo, pero trabajando y orando.

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