miércoles, marzo 10, 2010

La labor de un doctorando


Como son tantos días y, en realidad, años haciendo esto de la línea y las muescas, debo reconocer que la línea y las muescas se fueron, digamos, complicando. Con el tiempo, la línea fue formando cuadrados, las muescas se fueron haciendo más artísticas. Al final de un día, esta santificación del tiempo formaba bellos cuadrados con horas escritas alrededor. Con el tiempo, los cuadrados se iban insertando unos en otros. Las horas tenían mezcladas jaculatorias, versículos de la Biblia y un sinfín de detalles personales que me servían en orden a santificar el tiempo.

Al final de una semana, veía cómo me había acordado de Dios cada cuarto de hora al menos una vez. Normalmente tampoco más, porque cuando uno se concentra la habitación desaparece y la mente se centra en el objeto de su estudio.

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