jueves, marzo 11, 2010

La tesis que estoy haciendo

Os aseguro que disfruto tanto haciendo mi tesis, que me cuesta dejar mi mesa de trabajo para bajar al comedor al almuerzo. Siempre que miro al reloj, exclamo: ¡No es posible! ¿Ya se ha pasado otra mañana?

Las horas vuelan con una rapidez inusitada. Y eso que cada cuarto de hora hago una pequeña parada de unos segundos para elevar mi alma hacia a Dios. A veces, me concentro mucho y sólo me hago consciente del tiempo una hora después.

En mi mesa de trabajo, tengo un papel. Y cada cuarto de hora dibujo una muesca en una línea. Al cabo de la mañana, veo la línea y me hago la ilusión de pensar que he mezclado la sal de la oración con el trabajo.

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