jueves, marzo 18, 2010

Pido a los obispos norteamericanos que hagan algo


Todos los seguidores de este blog sabéis cuánto amo a los Estados Unidos de América. He elogiado tanto a ese país, que no necesito decir nada más para convenceros de ello. Estados Unidos es algo épico y grandioso. Algo que amo.

Sin embargo, uno de los defectos más bochornosos, más vergonzantes, que tiene ese país es su sistema sanitario.

No sólo resulta increíble que un país tan adelantado tenga a buena parte de su población careciendo de asistencia médica. Sino que además las compañías farmacéuticas han logrado que los estadounidenses paguen las medicinas más caras del mundo.

Y la presión de las compañías sobre la política es tal, que tienen muy difícil cambiar la situación. Las compañías ya tienen mucho cuidado de que hacer lo posible para que no prospere el político que quiera cambiar la situación.

Encima, las personas que tienen un seguro, cuando tienen que ir al médico se encuentran con la típica frase del médico: esto no lo cubre el seguro.

Al final, los seguros cubren lo mínimo, absolutamente lo mínimo.

Puede parecer que no debería meterme en un tema que no es religioso, y dejar el asunto a los votantes. Pero el que millones de personas, creo recordar que eran 30 millones, carezcan de atención hospitalaria es un asunto que no le da lo mismo a Dios.

La Iglesia Católica debería movilizarse para entender que este asunto ha ido demasiado lejos, que las fuerzas del mercado a lo que han llevado es a la ley de la selva. Que los estadounidenses cada vez están pagando más por menos. Alguien debe decirles la verdad, y si esto tiene que hacerlo la Iglesia, pues que sea así.
Es cierto que la actual ley de Obama no puede ser aprobada mientras sea una ley proabortista. Pero una vez que fuesen eliminados los obstáculos referentes a esa materia, la reforma sanitaria debe seguir adelante, ya que éste no es un asunto meramente político, sino también moral.

¿A un padre le daría lo mismo que su hijo tuviera cuidados médicos a que no los tuviera? Pues bien, si a Dios le importa un solo hijo, mucho más millones de ellos.

Pero si el asunto es malo para los que no tienen nada, resulta muy injusto para los que tienen un seguro. Porque, al final, después de haber estado pagando toda la vida el seguro, en la ancianidad por su salud tendrán que pagar mucho más.

Alguien tiene que hacer algo, el asunto es muy serio. Pero los lobbies médicos allí controlan los medios de comunicación, la política, todo. Es una de las fuerzas más poderosas del país. Por eso, allí un médico normal cobra una fortuna al mes. En el resto de los países, los médicos cobran una cosa razonable. Allí no. La excusa que dan es que tienen que pagar mucho para formarse. El sistema sanitario allí está viciado por todas partes.

Ojalá que la Iglesia se haga consciente de este problema y haga algo. Mientras tanto serán los ciudadanos los que seguirán pagando el pato. Y en este caso, pagar el pato muchas veces significa morir. Porque allí si no puedes pagar una determinada terapia, sencillamente te mueres.

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