viernes, abril 16, 2010

En Colombia


Después de Venezuela tomé un vuelo y fui a Colombia. Colombia para mí ha sido siempre el país de donde más satisfecho he vuelto. Ninguna tierra es más fértil para sembrar. Lanzas la Palabra de Jesús y te devuelve fruto generosamente.

Sus multitudes son tierra agradecida. La fe es una fe arrolladora. El viejo Israel que se nos describe en el Evangelio, con esas masas de gente que se desplazan a cualquier lado porque quieren escuchar a Jesús, ese viejo Israel vive en Colombia. En otros lugares del mundo, la fe se ha enfriado. Allí está viva. Y el país marcha hacia delante a pasos agigantados, es un país que se está construyendo, que crece, que prospera. Soy muy feliz cuando pienso en Colombia. La Colombia que fue martirizada hace no tantos años y que hoy surge feliz de sus cenizas.

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