sábado, abril 24, 2010

Labor apostolica en la epoca de Matrix

Catorce viajes de avion en tres semanas. Todo tipo de cambios de clima. Pasar de los dos mil metros de altura al nivel del mar. Cambiar la hora del reloj casi cada dia. Ahora humedad, ahora calor.

Los viajes tienen su encanto, que duda cabe. Ahora, por la noche, escribo este post desde una rectoria en Brooklyn. Por la magnana estaba en Alabama. Al mediodia he almorzado con un joven yuppie en Charlotte, creo que es Carolina del Norte. Pasado magnana estare almorzando en Saint Louis, y por la tarde cenare en Illinois. Antes de ayer estaba en Miami, el dia anterior en el fresco y neblinoso Quito, el dia anterior en el caluroso Guayaquil.

Vivir en el siglo XXI supone la posibilidad de que las fronteras fisicas se desvanezcan. Con Internet, con el avion, con el telefono movil, uno tiene la sensacion de que las incomensurables distancias han desaparecido, de que todo forma una unidad. De que todas las razas de la tierra ya forman una sola. De que todas las ciudades son barrios de una sola ciudad.

Antes, el parroco hablaba a su pequegno rebagno. Ahora se puede hablar a millones. Lo que se escribe aqui, lo puede leer (y de hecho lo lee)gente repartida por todos los rincones de varios continentes.

Bendita epoca esta, tambien extragna a veces. Amo esta epoca. Ademas hay menos pulgas que en siglos pasados. Pero a veces echo de menos a San Pablo caminando, montado en un borrico, comprando queso a un pastor, tumbandose junto a un olivo a descansar, bebiendo de un riachuelo, llegando a una ciudad y hablando el sabado en su sinagoga.

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