sábado, mayo 29, 2010

Demos gracias a Dios por los comics y la música


Mientras escribo este post escucho el comienzo reposado y dulzón del tema principal de El Patriota de John Williams. Después la música que vigoriza, se llena de poder y avanza como un ejército lleno de energía y majestad. Pero ahora todavía los violines reinan con un tempo lento. Ahora comienzan los tambores, a los que siguen las alegres flautas iniciando otro tempo que anuncia los fragores musicales que seguirán.


John Williams es un genio. Le debo tan buenos momentos. Es uno de los seres humanos que han puesto música a mi vida.

Mi pequeña biblioteca digital tiene también la banda sonora de Pleasantville, la formidable Suite de Forrest Gump, la impresionante Black Hawn Down. Últimamente he añadido el tema Alice de Danny Elfman.

Siempre he dicho que la mejor música sinfónica de nuestros días es la de las bandas sonoras. Yo pasé de Beethoven, Mozart y el resto de clásicos, a la música clásica contemporánea, de allí (es decir, años después) pasé a Bach y la música barroca. Y por último he recalado mis barcos en estos últimos puertos musicales.


La música ha sido siempre algo muy importante en mi vida. Siempre he trabajado, leído y escrito con música. Varias horas de música cada día. La obra musical más grande, en mi opinión, que jamás haya sido concebida por la mente humana es la Tocata y Fuga en menor de Bach. Una de las pocas músicas que me tengo prohibido escuchar haciendo otra cosa que no sea escucharla.


Bueno, me voy a acostar. Esa hora en la que las músicas todas cesan y el silencio nos cubre y nos penetra.

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