martes, mayo 25, 2010

El de la foto es Mussolini, aunque parezca increíble


Hoy por la mañana gran descubrimiento para mi tesis: un pequeño punto en un capítulo, un punto mínimo, ha resultado ser tan extenso y tan complejo que daría, por sí solo, para una tesis.

He bajado al comida (me estaban esperando los macarrones) bajo la impresión de este impacto intelectual.

Después de la comida y su consiguiente descanso de una hora, de nuevo a la tesis. Al ir hacia la iglesia donde iba a decir misa, he sentido por segunda vez (y eso que el trecho era corto) que el sol de finales de mayo caía como un rayo láser sobre mi calva. La cara se me ha puesto roja con sólo estar al sol un minuto.

Después de la cena, he visto los capítulos finales sobre la República Social de Saló, el pequeño estado títere de Alemania que Mussolini gobernó (trató de gobernar) tras su rescate por los paracaidistas alemanes. Resultan apasionantes las historias de este tipo de regímenes decadentes al borde del hundimiento. Tienen un no se qué de barco a punto de irse a la profundidad del abismo, de edificio que se derrumba.

Dios le dio a Musso la posibilidad perfecta de arrepentirse, de ver con toda claridad todos sus errores. Sabemos por la Historia que optó por repetir sus errores por segunda vez. Y Dios es como si le dijera: así sea.

No hay comentarios:

Publicar un comentario