jueves, mayo 20, 2010

El de la foto soy yo leyendo hace unos años


Ahora que estoy haciendo mi tesis, debo reconocer el gran cambio que ha habido entre la época en la que hice mi tesina, y la de ahora en la que hago mi tesis.

En aquella época, la labor de la documentación consistía en pasar mucho tiempo en coche hasta una biblioteca, aparcar, ir andando hasta el edificio, buscar el libro en un fichero de tarjetitas de cartón, rellenarlo, dejarlo en la mesa del bibliotecario. Al cabo de un rato, el bibliotecario lo recogía y volvía mucho rato después, lo normal era entre media hora y tres cuartos de hora (si la biblioteca era grande). Después de todo este proceso, comprobabas muchas veces que ése libro no contenía información relevante a pesar del título. Y vuelta a empezar con el proceso, pues en cada vez sólo se podían pedir dos libros. El proceso, como se ve, era desesperante. Y en cada biblioteca había pocos libros que valieran la pena en un tema que fuera una materia muy especializada.

Hoy día las cosas han cambiado de un modo inimaginable. Internet te ofrece las obras completas traducidas o en versión original de los Santos Padres, versiones interlineales de la Sagrada Escritura, te ofrece artículos en pdf de revistas inimaginables que jamás hubieras pensado que existían. Si quiero conseguir el término árabe, como me ha pasado hoy, de una palabra del Corán que tiene que ver con el exorcismo, allí está. Si quiero consultar a uno de los mayores especialistas en algún tema, está a la distancia de un e-mail. Madre mía si ha cambiado esto de hacer una tesis en sólo quince años.

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