lunes, mayo 31, 2010

Es curioso, hoy no se me ocurre ningún título para el post


Hoy he acabado de ver la película El imaginario del dr. Parnasus. Quizá alguien se pregunte cómo un rato de descanso tras la comida y otro tras la cena dan para tanto. Pues sí, dan para mucho. Aunque os confieso que hay truco.

El truco es que con los años veo las películas, como se lee un libro. Es decir, no me considero obligado a ir desde el principio hasta el final, línea a línea, o minuto de visionado a minuto de visionado.

La mayor parte de las películas son malas, no merece la pena perder con ellas ni un minuto. Después hay otras que tienen grandes momentos. Puedes ir directamente a ellos prescindiendo de la paja.

Es la experiencia lo que nos indica el camino hacia los grandes momentos de una película.
Por supuesto hay películas en las que no hay paja, en las que todo, absolutamente todo, tiene una razón de ser. Pero son pocas. Desgraciadamente son pocas. Del mismo modo que hay tantas películas en que puedes ir a unos cuantos momentos esenciales, y ver todo lo que vale la pena en media hora, hay otras películas en que no las valoras bien hasta que no las has visto tres veces, con toda la concentración posible, sin perderte ni un segundo. Hay historias en las que cada segundo cuenta.

Con las vidas pasa lo mismo, hay muchas existencias con mucha paja y pocos momentos que cuenten. ¿La vida de usted tiene mucho relleno?

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