jueves, mayo 13, 2010

Ese tiempo que sigue pasando


En los días pasados, en mi tiempo de descanso de después de la comida y la cena, he visto los documentales que hizo la RAI hace años sobre la vida de los últimos Papas. No ha sido tarea rápida, pues de cada Papa había varios capítulos de una de duración cada uno. He necesitado muchos días, pero me los he visto todos con gran placer.

Curiosamente hoy he visto las primeras imágenes en movimiento que se tienen de un Papa. León XIII aparece en ellas distendido, feliz y, por qué no decirlo, algo inmerso en su propio mundo pontificio.

Pero lo que más me fascinaba de esas imágenes, era darme cuenta, una vez más, que todos los que allí aparecían, habían desaparecido hacía ya mucho tiempo.

Habían quedado congelados en el tiempo, petrificados en sus imágenes en movimiento. Cualquier joven que allí apareciera, nos sonriera con una cabeza llena de ilusiones, hace ya mucho que es polvo dentro de algún sepulcro. Éste siempre es un pensamiento que me impresiona. La primera vez que me di cuenta de esto en toda su profundidad, fue viendo una película de los Hermanos Marx hace años.

Con frecuencia lo vuelvo a recordar, y esas imágenes cobran un nuevo sentido para mí. No sólo me muestran lo que veo (personas orgullosas, edificios inaugurados, belleza radiante en rostros de juventud femenina que sonríen tímidas a la cámara, desfiles jactanciosos de ejércitos ya pasados), sino también el tiempo, algo tan difícil de captar en toda su profundidad, en todo su abismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario