domingo, mayo 09, 2010

Fortea bajo tierra


La foto de hoy me la hice en Nueva York.

Hoy he ido a la Basílica de San Pancracio con otros dos compañeros del collegio. Magnífica caminata: el Janículo, la vista de Roma, monumentos. Pero lo que no me esperaba es que un amabilísimo carmelita nos enseñara unas catacumbas cerradas al público. Os puedo asegurar que la experiencia de entrar en unos túneles cuya llave sólo la tienen unos frailes, es impresionante.

También nos han enseñado la inagotable biblioteca del Teresianum. Nos han invitado a comer. Los carmelitas nunca pasarán a la historia por su gastronomía.

Y aquí acaba otro domingo. Siempre tengo la sensación de que lo podría haber aprovechado mejor. De que podría haber hecho mejores cosas. El tiempo se nos escapa, después lo lamentamos. Pero ya se ha ido.

Hoy me gustaría haber leído más alguna novela, haber dedicado más tiempo a la Biblia, haber dado un paseo cortito tras la cena, tantas cosas. A veces, tengo la sensación de que la vida pasa y no aprendemos. De que la misma lección la tratamos de aprender una y otra vez, pero que es como escribir sobre la arena de la playa.

Mucha gente debe pensar que tengo un gran orgullo de mí mismo. Pero conforme pasan más años, más veo mis propias limitaciones, las barreras que no logro escalar, la lista de propósitos siempre vivos por nunca superados. Eso sí, nunca me grito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario