viernes, mayo 21, 2010

La nueva pobre célula y los fieros obispos


Ayer nos desayunábamos con la noticia de que un científico había creado vida en un laboratorio. Me leí la noticia hasta la última letra, para ver si eso iba a cambiar mi jubilación en algo.

Después resultó que vida, lo que se dice vida, no se había creado. Se había hecho otra cosa. No os voy a marear con los detalles.

Pero lo gracioso es que a los periodistas de las agencias les faltó tiempo para buscar, hasta debajo de las alfombras, a un cura, a un obispo, a un secretario, a un canónigo, a una monja, que dijera que eso era terrible y que era como cuando decían que veníamos del mono.

Vamos, que querían repetir lo de Darwin o lo de Galileo o lo de Servet. (A Servet no lo condenamos nosotros, pero como todo el mundo nos lo adjudica, ya doy el asunto por perdido y acepto el muerto como de la familia.)

Pero hete aquí que no, que ningún cura se dejó embaucar. Que los que decían algo, lo decían para felicitar. Tuvieron que usar el calzador y el sacacorchos para encontrar a uno que dijera algo negativo o que pudiera sonar a negativo o que al menos pudiera ser tergiversado adecuadamente. No importa si uno en una entrevista dice cien cosas a favor y, al final, dice algo menos favorable. Lo importante es lograr una frase. Se va en busca no de la opinión, sino de la frase.

Al fin y al cabo, a lo que se iba es a conseguir un titular. Lo importante ni siquiera era la pobre célula, sino poder decir: ya estamos otra vez. En Roma hay miles de curas y una cantidad de obispos curiales impresionante. Varios y muy importantes se mostraron muy elogiosos al conocer la noticia. Pero eso era indiferente. Una vez que las agencias, que una sola agencia, logró la frasecita de marras de dos clérigos, ya tenían la noticia o al menos una pseudonoticia que lanzar al mundo. Después, los periódicos, las televisiones, Internet la rebotarían.
Aunque si la frase de marras es que si cae en manos equivocadas sería devastador, tampoco es como para acusar a la Iglesia de retrógrada. Si después de una entrevista de media hora, todo lo que logró el periodista fue esto, pues vamos.
La otra frase, la de Bruno Forte, pues lo mismo.

Entre nosotros, las agencias de noticias han acabado convirtiéndose en el paraíso de los becarios. Los periódicos no ganan dinero y pagan por sensacionalismo. La noticia no importa, importa el titular.

Hace tiempo que estoy llegando a la conclusión de que lo que había en Sodoma y Gomorra, en realidad, eran periodistas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario