sábado, mayo 22, 2010

Otra célula, ésta bastante fea por cierto


Hoy he asistido a unas ordenaciones en rito siromalankarés, un rito de la India. No he concelebrado, claro, el rito me era totalmente desconocido. Estábamos siete sacerdotes con sotana y roquete sentados en el bonito coro de la basílica.

Lo peor es que la mayor parte de la ceremonia hemos estado de pie. Y claro, cuando llevas dos horas de pie comienzas a cansarte. Encima, tres días antes, había llevado un pack de seis botellas de agua del supermercado a mi habitación y me dolía la espalda.

En la ceremonia se ordenaban dos diáconos y otros recibían el lectorado y el subdiaconado. Por una de esas casualidades de la vida, tenía sentado a mi lado a un irlandés que fue mi profesor de escatología hace veinte años.

He observado que a los indios les gustan las vestiduras, incluso litúrgicas, con muchos colores y brillantes. Nuestras ceremonias deben parecerles a ellos secas y breves.

Después de la comida, por cierto con mucha hambre, he trabajado toda la tarde en la tesis. La tesis no respeta ni los sábados. Estoy tan contento hoy, por motivos que no vienen al caso, que ya me he olvidado de la falsa polémica de ayer entre obispos y células.

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