jueves, mayo 06, 2010

Rezando el breviario en el coche


En la foto se me ve rezando mi breviario en el coche, en un trayecto de Newark a Brooklyn.

Odio leer en el coche, pero tengo que aprovechar los trayectos. No sabía que me habían hecho la foto.

Alejo el libro porque soy hipermétrope. Lo digo porque parece que he puesto el libro así ha posta para que me hagan la foto. Tampoco me gusta encorvarme sobre el libro como el Jorobado de Notredame. No sabía que me habían hecho la foto.

Pero tampoco sé para qué doy tantas explicaciones. Al que no le guste el padre Fortea que se vaya a la entretenida y apasionante web de la Conferencia Episcopal Española.

Me he pasado todo el día (hoy en Roma) haciendo gestiones varias. Pasando al ordenador las notas que había escrito en mi pasado viaje, respondiendo e-mails, pasando notas a mi agenda, escribiendo cartas, organizando cosas para próximos viajes. Ahora ya está todo dispuesto y mañana retomo mi tesina.

En mi imaginación la retomaré con el entusiasmo con el que en los dibujos animados el personaje agarra el pico y horada un túnel a una velocidad de vértigo. Los hombres del siglo XXI somos hijos de muchos capítulos de Bugs-Bunny y de Correcaminos.

Aunque mucho me temo que mi labor mañana no será la del personaje del pico, sino la del paciente hilador que va tejiendo su tapiz uniendo cabos, dando puntadas y sujetando con los dientes alguna que otra cita.

También he ido al supermercado. Desgraciadamente, además de con agua también he vuelto con una bolsa llena de, digámoslo así, sweet things. Bien es cierto que no tenía un propósito muy definido acerca de si comprar o no esas cosas tiernas que tanto endulzan mi vida.

2 comentarios:

  1. guaaa!! me ha encantado espero que os guste el mio

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  2. muy interesante el articulo, mi enhorabuena sigue asi

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