jueves, junio 24, 2010

Cosas sueltas


Hoy he conducido por primera vez en diez meses. He comprobado que una vez que uno aprende a conducir, ya sabes siempre conducir. Con la bicicleta pasa lo mismo.

He comido en casa de unos antiguos feligreses míos. El puré de verduras estaba realmente bueno. El perro, inmenso, se les había muerto. Era un perro que siempre me gruñía. Un perro grande como un pony.

He ido a visitar a un primo mío que está en el hospital. Sin tráfico, se tarda media hora del centro de Alcalá al Hospital de la Paz.

Veo que han destituido al general al mando de las fuerzas de Estados Unidos en Afganistán. A un general se le pide que obedezca, no que esté de acuerdo con su presidente. En democracia, en teoría, todos podemos manifestar nuestras opiniones sin ser represaliados.

Respecto a la situación económica de España. El asunto es muy sencillo y no tengo que ir a Harvard para saberlo: no se puede gastar más de lo que se tiene. ¿Por qué es tan difícil entender este principio? ¿Hay algo enigmático en ello?

La política es una cuestión no tanto de inteligencia, como de moralidad.

Un pueblo moralmente enfermo, no puede tener una política moral.

Si el vicio se hace común y prepondera, llega un momento en que el vicio le dice a la virtud: yo soy la virtud, tú eres el vicio.

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