sábado, junio 05, 2010

Fiesta nacional de Italia


El pasado martes fue la fiesta nacional de Italia. (Me entusiasmé con el tema de la iglesia de opereta y por eso publico el post con un poco de retraso.) Había decidido ir a ver el desfile de las Fuerzas Armadas. En parte porque no había visto un solo desfile en toda mi vida, ni siquiera pequeño. En parte porque el desfile era a cuatro pasos de mi casa.

Agarré el teléfono interno del collegio y llamé a los italianos que conviven conmigo. Pero su patriotismo no llegó a tanto como para acompañarme. Llamé a dos peruanos, pero su patriotismo por los exámenes fue suficiente para no aceptar mi amable invitación.

Así que salí de casa, acompañado únicamente de algo en la mano para protegerme la cabeza. Si el sol de mayo puede ser traicionero con una calva, el sol junio es implacable.

Sin embargo, encontré un sitio a la sombra y desde donde veía todo perfectamente. El desfile comenzó, pero cuando llevaba un cuarto de hora descubrí algo: nos desfiles no están hechos para mí, me aburría.

Aguanté como pude media hora, pero al final me marché. Primer desfile militar de mi vida y último.

Ya sé que no me gustan los conciertos en vivo, ni los desfiles, ni las conferencias (prefiero leerlas), ni el turismo, ni los viajes largos en coche. Voy descubriendo que, en realidad, a mí lo que me gusta es el chocolate.

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