martes, junio 22, 2010

Home sweet home


Madre mía que pereza tan grande. La montaña de cartas encima de la mesa me recuerda que algún rato debo empezar a eliminarla. Al lado hay una montaña de papeles de asuntos variados. Cada papel es algo que debo hacer, ésa montaña será más dífcil de eliminar. Después están las cosas que debo organizar en habitaciones y armarios.

Volver a casa diez meses después, supone arreglar mil pequeñas cosas, materiales e inmateriales. Hasta mi coche ha decidido que no volvía a andar si no iba al taller. Diez meses lo han aletargado como si de un oso hibernando se tratara.

La misma caldera de la calefacción ha decidido que alguno de sus botones no funcionaría. Menos mal que mi sillón favorito sigue funcionando.

Mañana me volveré a dedicar a la tarea de restaurar el orden. Papeles y cosas tornarán a sus sitios naturales. Lo importante es que la sinusitis no me ha dado problemas. Tomo ya el antibiótico que me recetó el médico.

Mi casa, creo que no exagero si digo que estoy tan bien como el perro de la foto.

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