jueves, junio 03, 2010

Iglesias de opereta III


Hoy, durante un rato, me he dedicado a rastrear por la red cuantos falsos archimandritas, obispos y hasta monjas pululan por el mundo buscando a quien embaucar. La lista no es abultada, pero bastantes están identificados. Son clérigos sin diócesis en ninguna parte, salvo en el deseo. Hay un blog, incluso, especializado en falsos clérigos ortodoxos itinerantes.

Yo tengo mucho respeto por los hermanos separados sean estos ortodoxos o protestantes. Pero de lo que hablo es de autodenominados clérigos. Clérigos que no están en ninguna iglesia, porque ninguna les ha aceptado. Algunos lograron una supuesta ordenación de alguien tan irregular como ellos mismos.

Todas estas cosas me hacen amar más a la Iglesia. Al mismo tiempo que me hacen temer la ira de Dios hacia aquellos que juegan con cosas sagradas.

Eso sí, encontré incluso un reducidísimo número de sujetos que actualmente creen ser el Papa. Hacia ellos, pobrecillos, sentí hasta una cierta ternura paternal. Lo de ellos no es cuestión de confesonario, sino de diván. Esos son otro tipo de caso. Son como los sonámbulos, algún día se despertarán. Observé con cuanto cuidado cada uno de esos pobres se mandó hacer su sotana blanca papal. Debe ser toda una experiencia vivir la vida como un Papa al que nadie reconoce.

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