miércoles, junio 09, 2010

La noche antes del comienzo de los actos de la clausura del año sacerdotal


A partir de mañana miércoles comienzan los actos de clausura del año sacerdotal. Han venido sacerdotes de todo el mundo.

Hoy martes por la noche, tras la cena en el collegio, salí a pasear con un amigo. Roma era un hervidero de curas, una invasión, un pulular de clérigos por todas partes. Donde no había un clergiman, había una sotana. Donde no había un hábito religioso, había un cuello romano. Unos de negro, otros de gris, otros con la camisa clerical y el pantalón tejano, unos viejos y otros jóvenes, pero curas y más curas por todas partes.

Entre tanto sacerdote, me encontré con el obispo que me ordenó, con curas de Toledo, con un seminarista religioso que había conocido en España, etc, etc.

Ah, qué días tan maravillosos me esperan. La liturgia como fuente de encuentro con Dios. El Nuevo Pueblo reunido ante el Mesías, como el Antiguo lo hacía ante Moisés y ante la manifestación de Dios. También nosotros tenemos la Manifestación de Dios, no ya una columna de nube y fuego, sino la Eucaristía.

O mejor dicho, una Nueva Columna de un fuego distinto y una nube distinta, que une Cielo y tierra: Jesús mismo en medio de todos los sacerdotes que mañana nos reuniremos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario