domingo, junio 06, 2010

Mañana será otro día

Estoy leyendo con suma lentitud (y por tercera vez en mi vida) la Pasión de Cristo en los escritos de María Valtorta. Hoy he llegado a la Crucifixión. La he vivido como nunca en mi vida. Por alguna razón ha tocado mi corazón más que las otras veces.

Es curioso, el mismo texto, las mismas imágenes, los mismos detalles, y esta vez ha sido la vez en que todo me ha aparecido ante mis ojos de un modo más real, más sentido.

Por lo demás, esta tarde de sábado, como todas las tardes y mañanas de sábado, he trabajado en mi tesina. Buscando textos magisteriales sobre una cuestión de escatología. Una cuestión que me tiene intrigado desde hace meses.

Por la noche he salido a cenar pizza con cuatro curas españoles. Pequeño paseo, un dulce en una pastelería, y al collegio.

En la capilla había dos curas eslavos rezando, cuando he ido antes de recogerme en mi habitación. Pronto apagaré la luz, y mis párpados se cerrarán, cual sábanas que se echan sobre mi consciencia. Mañana la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo. No he decidido en qué iglesia romana concelebraré, me gustaría un gran pontifical.

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