miércoles, junio 16, 2010

Spain

Ya estoy en España. Qué diferencia de temperatura. Dejé Roma hecha un caldero hirviendo y llego a un Madrid otoñal en el que se necesita jersey por la noche para andar por la calle.

Ayer una bonita cena: risas, bromas, novedades. Parada en el Corte Inglés a mitad de la tarde para proveerme de víveres durante dos meses o más. El carro estaba rebosante.

Visita a la biblioteca, me llevo dos clásicos del cine. Ya os diré que me ha parecido Un tranvía llamado deseo. Mañana también llamaré al obispado para decir que estoy aquí. Cuando llegamos siempre nos encargan sustituciones. Eso sí, el coche sin batería, esperemos que sólo sea eso. La caldera del agua caliente ha funcionado, al final. La nevera enfría. He puesto orden en un tercio de los armarios de la cocina. En fin, tareas domésticas necesarias.

Escribo desde la Biblioteca de Caja Madrid. De momento, no tengo Internet. Esta situación puede prolongarse algunos días. Qué bonita me parece Alcalá. Mira, hoy me haré una paella.

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