jueves, junio 17, 2010

Vida nocturna

Sea dicho de paso, hoy he tenido dos episodios de sonambulismo. Es la primera vez que me sucede dos veces en una noche. Cuando me he hecho consciente ha sido cuando me ha asomado por la puerta de mi habitación preguntándome: pero ¿dónde estoy? He tardado un rato en darme cuenta de que era mi casa. Perdido, ya no en mi casa, sino en mi propia habitación. Una curiosa experiencia, no es traumática, pero sí interesante ese tener parte de tus facultades funcionando (sobre todo las que te permiten hacer preguntas) y otra parte dormida (sobre todo la que te permite reconocer las cosas).

Pero es distinto del alzeimer, porque cuando anda sonámbulo uno razona de un modo diverso, no es como cuando uno está despierto. Además, el enfermo de alzeimer simplemente no se acuerda de las cosas. El sonámbulo está en mitad de una historia, aunque no siempre. Hoy sí, estaba en mitad de una ciudad antigua de aspecto londinense, callejuela desierta y nocturna cuando me he percatado de que me había separado del grupo o del guía, y que no sabía dónde estaba. Dios hizo el mundo nocturno de algunas personas muy rico.

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