lunes, julio 19, 2010

Abogados

En un mundo perfecto, la Justicia sería perfecta. Lo que sucede es que en un mundo perfecto, quizá no sería necesaria la Justicia.

En un mundo como el nuestro, la Justicia siempre ha tenido algo de negociación, de regateo entre poderes, de realización imperfecta pero realizada con soltura a base de la experiencia que da el hacer cosas imperfectas.

La Justicia no debe ser vehículo del apaleamiento público. Debe ser un acto supremo de la razón.

Yo hubiera estudiado Derecho, si el Destino no me hubiera deparado ciertas sorpresas en el camino. ¿Hubiera sido un buen abogado? Ahora sí. Pero sin haber pasado por el seminario, no lo sé.

Muchos han pasado por seminarios un año o dos. Y les ha ido muy bien. Ha sido como un servicio militar espiritual. Después han seguido en sus profesiones, pero de un modo distinto.

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