sábado, julio 03, 2010

Faus y Masiá plantando su bandera


He leído las declaraciones de monseñor Agrelo y como es lógico no me iba a quedar de brazos cruzados sin echar un poco más de gasolina al fuego.

Y es que ese Eje de Bien llamado Faus-Alegría-Masiá no sé da cuenta de que ya han pasado treinta años desde el estreno de Aterriza como puedas.
¿Es que después de tanto tiempo no han podido hacer un mínimo balance de cuáles han sido los resultados concretos de los dos modelos de Iglesia que se confrontaron en el post-concilio? Pues parece que no.

Esto me recuerda a mi tío abuelo político que se fue a la tumba en 1994 convencido de que la Unión Soviética era el paraíso de los paraísos. Ni la Caída del Muro de Berlín le abrió los ojos.
Faus-Alegría-Masiá siguen empeñados en volver a hacer su experimento teológico a nivel mundial, con toda la Iglesia en su laboratorio de Grandes Esperanzas (dickensiano completamente).
Después de matar a muchas gallinas por separado, han decidido que sus reiterados experimentos resultaron fallidos porque, en realidad, hay que intentarlo con el corral entero. ¡Señor mío, pero no se da cuenta de que ese modelo de Iglesia está en franco derrumbamiento hasta en sus mejores bastiones brasileños y centroamericanos!

Por supuesto que la Iglesia necesita una renovación –siempre- y una reforma –continua- y que no es perfecta –nunca-, pero ustedes como Custer se han empeñado en pegar tiros a diestro y siniestro con su fusil teológico hasta el final.

Vale, háganlo. Pero recuerden que cuando los que eran como ustedes estuvieron al cargo de seminarios y universidades, actuaron de un modo más despótico que a los que ahora acusan. Actuaron sin piedad. Ustedes sí que no admitieron disensión alguna. La lista de casos concretos que conozco es tremenda. Con dramas personales en no pocos casos que conozco.

Y ahora hablan de Libertad, porque se han posesionado de esa palabra como Amudsen cuando plantó la bandera en el Polo Sur. La palabra Libertad es suya y no están dispuestos a compartirla con nadie.

Los pobres, suyos, también. Los otros, claro, sólo se dedican a los ritos y a la inquisición.

La modernidad es suya, faltaría más. A los otros, como mucho, se les deja el pasado.

Jesús, enteramente suyo, por supuesto. A Jesús no se le pudo pasar por la cabeza un modelo de Iglesia distinto del de ustedes. Es inimaginable, imposible. Sería un escándalo.
De todas maneras, no leáis este post en tono enrrabietado. No. Escuchadlo como si fuera leído con una voz dulce y suave. Lo que sucede es que estoy dolido porque Masiá, al final, no me ha invitado a sushi. Y mira que me he hecho de querer.

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