lunes, julio 05, 2010

He tomado atenta nota de sus informaciones


Me he desayunado enterándome de que un grupo de laicos han denunciado a monseñor Rouco ante nunciatura por haber violado ciertos cánones del Código de Derecho Canónico.
Este tipo de acciones me encantan, ojalá hubiera más, porque son una apreciable prueba del temple jocoso que siempre ha caracterizado al noble pueblo hispano. Me pregunto quién llevó físicamente la carta de la denuncia a nunciatura, ¿Alfredo Landa? ¿Ozores?

Y es que, vamos a ver, al cardenal Rouco se le podrá acusar de muchas cosas, pero de infringir el Código de Derecho Canónico no. ¡Indudablemente no! Acusar a un canonista como él precisamente de eso, es como acusar a Ronald Reagan de comunismo.

Tiene más posibilidades de prosperar una denuncia contra el cardenal acusándolo de estropear la capa de ozono, que de haber incumplido la más mínima tilde o coma del Código.
Ay, santa ingenuidad. Esta acción no es deplorable, sino una suave brisa de verano que nos regocija en el calor estival del camino. Ciertamente, hay cosas que no se le ocurrieron ni al que asó la manteca. Y es que aquí sobrevaloramos mucho el humor inglés, pero cuando el español ríe, ríe de verdad.

Ya de paso si os sobraba papel en la carta, podíais haber denunciado a Lefevre de haber favorecido el sacerdocio de la mujer, o a Sodano de ser un testigo de Jehová infiltrado.
Pero ahora en serio, lo habéis hecho en plan de broma, ¿no?

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