miércoles, julio 28, 2010

Otro día que se fue


Me levanto con sueño, ayer prolongué una hora más el día.
Hago propósito de acostarme pronto hoy.
Desayuno un sencillo sándwich de jamón de york pero con el pan de molde tostado en su punto exacto.
Misa en un pueblo, sustituyendo al párroco.
Comida sin colesterol e hipocalórica.
Sacrificio de la comida estropeado por visitas al chocolate.
Tarde trabajando en asuntos propios.
Tengo esperanza: se me ha acabado el chocolate y no pienso comprar más.
Hago la oración en el Hospitalillo de Alcalá.
Leo un artículo sobre las funciones sacerdotales en el Templo de Herodes.
Recibo llamadas telefónicas que tengo que atender: muchas y largas.
Voy a correos a buscar un paquete que me envían de Estados Unidos.
En casa abro el paquete: me envían dos tabletas de chocolate.
Ceno de dieta.
Mientras ceno veo un reportaje grabado sobre el arte moderno.
Juego mi partida de ajedrez.
Escribo mi post.

Cuando ponga el punto final a este post, leeré un rato Hechos de los Apóstoles. Después me acostaré con una moderada esperanza de ser más bueno mañana.

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