lunes, julio 26, 2010

Viva la independencia de América


Si yo hubiera vivido en los años 70, hubiera sido un defensor entusiasta de la descolonización de África y otras zonas del planeta. Los pueblos deben seguir sus propios destinos. Ésa es una frase que queda bien, y encima es verdad.

Pero ahora, en el año 2010, creo que las poblaciones de esos países africanos estarían de acuerdo en que más les hubiera valido la pena prolongar sus lazos de unión con la metrópoli. Prolongar esos lazos, sin renunciar a su futura emancipación.

Las relaciones de la metrópoli con esos países en el siglo XIX y parte del XX fueron de mera explotación. Pero si esas tierras hubieran permanecido unidas con Europa, la relación hubiera sido paternal a partir de los años 60. Y una generación después hubiera sido de colaboración, intercambio y unión entre dos realidades iguales.

Ahora mismo no hay ningún enclave (quedan pocos) unido a una metrópoli que desee su propia independencia. Todos se dan cuenta de que la unión beneficia a todos.

Creo que lo que digo es políticamente incorrecto, muy incorrecto. Sin duda que fue un acierto el concederles la independencia, pero también fue un error histórico. Hicimos lo que debimos, pero ojalá esos caminos invisibles de unión no se hubieran truncado. Claro que quién podía adivinar en esos años 60 y 70 que tantos pueblos iban a comenzar un camino de opresión.

Lo mismo se puede aplicar a los pueblos de América. ¿Resultó beneficiado el pueblo llano de la lucha que ellos tuvieron que hacer? La respuesta es no. Sólo se benefició la élite de criollos. Se sustituyó a una élite por otra. El pueblo siguió pagando los mismos impuestos y sufriendo las mismas injusticias. ¿Valía la pena morir para lograr tan solo que hubiera caras nuevas en los antiguos palacios? ¿Valía la pena desangrarse en un campo de batalla para que los miriñaques se los pusieran las esposas de otros?

A ningún pueblo se le puede imponer la unión a la fuerza. Pero al pueblo llano le daba lo mismo. A los que no les daba lo mismo era a los ricos burgueses que fueron los que movieron todo el asunto.

Sí, es fácil romper esos caminos invisibles de unión. Yo como creo que la familia humana forma una sola nación, y que las líneas fronterizas son meros trazos en un mapa, siempre estoy a favor de mantener los lazos (sean del tipo que sean) allí donde existan.

Pero claro siempre hay unos pocos que hacen de la separación su trabajo, su forma de ganarse el pan. Son unos profesionales de un determinado discurso. Pero no nos engañemos, son profesionales. El pueblo llano, fácilmente manipulable, les seguirá hasta la muerte, hasta la sangre y estará convencido de que los pipilurcios son mucho mejores, más listos, más guapos, que los reralarcios. Evidentemente siempre hay alguien que se paga las vacaciones y el Mercedes nuevo con la dichosa arenga de que los pipilurcios son lo mejor del mundo.

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