sábado, julio 24, 2010

Ya estoy en casa


La foto es de mi viaje hace dos semanas a Portugal.

Bueno, el caso es que hoy he vuelto por la noche de Roma. Había ido por un asunto de trabajo. Mucho calor en Roma. Pero lo mejor que me ha ocurrido ha sido conocer a un sacerdote argentino que como no leerá este blog, puedo decir con toda claridad que me ha parecido un apóstol de pies a cabeza.

Sus virtudes, su entrega, su bondad me han admirado. Conozco sacerdotes continuamente, pero es éste el que más me ha impresionado desde hace un año.

Sentados junto al Tiber nos hemos comido un panino. Y durante tres horas hemos recorrido de arriba abajo la Urbe.

Después, lo de siempre. Esperas en la terminal, el vuelo que no acaba de arrancar, antes el viaje en metro hasta la estación de Termini, después el viaje en tren hasta el aeropuerto, y todas esas pequeñas cosas que forman un viaje.

Sea dicho de paso, a este sacerdote argentino le encanta viajar, disfruta de los viajes. Yo me he mareado en el viaje que he hecho en autobús esta mañana.

Oye, Masiá, tuve un encuentro con un grupo de clérigos franceses, no daré más detalles, frente a los cuales yo parecía de extrema izquierda. Como lo oyes. Ni mi sotana me pudo proteger. Nada. No me quemaron allí mismo, porque no tenían leña.

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