domingo, agosto 01, 2010

Cuánta necesidad de afecto


Hoy he visto que Castro se ha levantado, ha tenido fuerzas para ponerse una guerrera verde, y para arengar a media voz a un grupo de convencidos. Por supuesto les ha dicho lo de siempre, como siempre y a los mismos de siempre. Se ha limitado a poner en PLAY el interruptor del disco que lleva en la espalda, el mismo disco que lleva sonando cincuenta años.

Su discurso traducido al español decía que seguía al mando, que se encontraba más joven que nunca, que ya estaba totalmente recuperado, que el socialismo había demostrado su superioridad invencible, y que Cuba estaba mejor que nunca o que siempre.

He visto el vídeo y las fotos. En las fotos, sale rodeado por tres guardaespaldas vestidos con chándal. Sus miradas asustan. Desde luego no parecen la cara amable del régimen.

Pero, en medio de ellos, Castro seguía ejerciendo su deporte favorito: hablar. Y lo hacía como siempre: sin tacañerías, con generosidad, sin mirar al reloj. Normalmente las personas que nos dedicamos de un modo profesional a hablar, lo hacemos sin extendernos, mirando al reloj y no yendo ni un minuto más allá de lo estipulado o de lo conveniente. Castro no. Castro regala sus palabras con munificencia real.

Por supuesto que está totalmente recuperado. Eso sí, dentro de poco las noticias dirán que se ha indispuesto, después que está aquejado de una dolencia sin importancia, tras un par de días que tiene un poco de fiebre, de hipo y que le duele la tripa, y al siguiente telediario nos anuncian la hora del funeral.

Pero esto no sólo con Castro. Cuando uno se acerca a los cien años, decir a los cuatro vientos que uno está completamente recuperado, supone algo así como una señal para poner los cronómetros en marcha a ver cuánto dura la cosa. Pero esto no vale únicamente para los presidentes vitalicios, también para los Papas. El médico de Pío XII dijo que estaba perfectamente, de maravilla, casi para irse de picnic al campo. Y cuatro horas después las campanas del Vaticano tocaban a muerto.

2 comentarios:

  1. yo soy un católico muy conservador en la doctrina de la Iglesia y Sus enseñanzas, si Dios me concede ser Sacerdote, Vestiré siempre la Sotana, aprenderé también ritos en Latín y así sucesivamente.

    En el Plano Político, Ideológico y Social, Tengo una apariencia de ser un flamante antiimperialista, aunque, quienes me conocen, saben que yo, a pesar de conocer mucho de historia del llamado "Segundo Mundo" y los motivos del fracaso de sus sistemas y pensamiento socialistas. considero que ellos nos dieron lecciones importantes.

    estas lecciones, por ejemplo, a mi, me pusieron a reflexionar sobre la importancia de lograr una sociedad sin gente pobre y sin gente extremadamente rica, pero, sin apuntar un solo fusil, bastarán la sinceridad, la compasión, el respeto, y lo mas importante, el amparo de Dios, para construír una sociedad mas Justa, una Sociedad Libre, donde todos puedan comer, trabajar, estudiar y descansar, y mas importante aún, expresarse y profesar su Fé...

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  2. Anónimo12:13 p. m.

    Pues ya ve: murió en 2016. Dios le dio casi 7 años más en este mundo. (¿Por qué inescrutables designios sería?)

    Lo que está claro es que no sabemos "ni el día ni la hora". El futuro sólo lo sabe Dios. Lo que pasará, o si pasará esto o aquello, o si será dentro de cinco minutos o dentro de cinco años, no lo sabemos. ¡Dejemos de ser tan soberbios y empeñarnos en que sí lo sabemos en este o aquel caso!

    Es conocido el caso del notario francés de 47 años que creyó estar haciendo gran negocio cuando propuso a la señora Jeanne Calment de 90 años pagarle una cantidad mensual a cambio de su vivienda con la que se podría quedar cuando ella muriese, pensando que le saldría muy barata, pero resultó que ella murió a los 122 años (32 años después). De hecho el señor notario no vivió tanto, sino que murió 30 años despues (a los 75 años) y su viuda tuvo que seguir pagando la mensualidad a la centenaria señora durante 2 años más incluso.

    E-l - f-ut-u-r-o - s-o-l-o - l-o - s-a-b-e - D-i-o-s. O lo que es lo mismo: "si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes"... tus planes y tus ideas sobre el futuro.

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