miércoles, agosto 25, 2010

La estética de la Iglesia Católica IV y final


Para acabar este tema de la estética, me gustaría ofrecer algunos pensamientos finales.

En la historia del cristianismo, han aparecido un buen número de versiones acerca de cómo vivir la fe o cómo organizar la comunidad de creyentes. Pero aunque pueda parecer una opinión muy subjetiva, la versión católica me parece la más bella. Si yo hubiera nacido por ejemplo como presbiteriano o como baptista, y no fuera católico, viendo la grandiosidad de la entera Iglesia Católica, extendida a través del mundo y a lo largo de la Historia, expresada en decenas de miles de templos presentes y pretéritos, expresada en sus ritos, en sus piedras materiales y vivientes, hubiera sido muy difícil para mí no admitir que la estéticamente más hermosa, la más monumental, la más colosal, era la Iglesia Católica.

Cualquier gran artista quizá podrá estar disconforme con la fe de la Iglesia, o con sus eclesiásticos. Pero raro es el artista de gran talla que no reconoce que la Iglesia en su conjunto es la más grandiosa obra de arte que hay en el mundo.

Ese judío agnóstico llamado Woody Allen, en una de sus películas aparece en un despacho parroquial. Y cuando el párroco le pregunta por qué quiere hacerse católico, responde titubeante: No sé, es la más bella.

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