domingo, agosto 15, 2010

Los teólogos II


Algunos se sorprenderán de haya mencionado la obediencia al hablar de hacer Teología. Pero existe una relación entre la obediencia y la fe. En la medida en que se rompe ese nexo, ya no hacemos teología, sino que divagamos. Existe una teología de la divagación, y otra teología que nace de la contemplación de rodillas. La primera teología es humana, la segunda divina. En la medida en que la contemplación sea más profunda, es más divina.

Algunos dirán que esto es válido sólo para la teología mística, pero no. Este carácter sobrenatural del pensamiento debe empapar toda la teología, sea dogmática, moral, bíblica o de otros ámbitos.

De ahí que la sujeción del elemento humano no sólo no es una traba, sino una necesidad. La teología de rodillas no es menos libre, al revés, llega más lejos. Leo libros en los que el elemento humano es apabullante. Leo otros libros que han sido forjados por una inteligencia, sí, pero una inteligencia iluminada, una inteligencia humilde, una razón inspirada sin darse cuenta.

La ortodoxia en la teología no está en contra de la libertad. Pero el teólogo ortodoxo debe usar su propia libertad para profundizar en el Misterio con la oración, el ayuno, el conocimiento de su propia poquedad y la comunión con la Gran Iglesia.

Sólo así la teología se transforma en Sagrada Teología, en una ciencia sagrada.

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