martes, agosto 17, 2010

Los teólogos IV


La Teología, ciencia de la Luz. Los hombres, todos los hombres, deberían poder encontrar en ella algo de Dios. Una misma ciencia que se divide en tantos ríos y arroyos. Pero como en las catedrales, uno debería hallar al Altísimo hasta en sus más pequeños recodos.

Una teología así, por supuesto, nada tiene que ver con cuestiones de lucimiento erudito. La teología debería estar llena de vida y de belleza. Eso es algo que lo encontramos en no pocas summas mediavales, no sólo en las summas, evidentemente. Pero cualquier ateo siente deseos de sumergirse en ese tipo de construcciones intelectuales. Uno desea pasear por ellas. La grandeza de Dios se siente incluso aunque se hable de detalles pequeños en un pequeño artículo de una de sus cuestiones menos importantes.

El paralelismo entre la catedral y una summa es admirable. La idea de construcción invade toda la obra. Eso mismo ocurre, por citar un solo ejemplo, en las Etimologías de San Isidoro de León, que no es una summa. Puede tratar temas profanos en muchas de sus páginas y, sin embargo, la idea de Dios subyace en toda la creación que se refleja en ese título. Lo mismo ocurre en un comentario al Éxodo en Orígenes, o en otro de San Jerónimo sobre el mismo libro bíblico. La palpable sensación de Dios nos sale al encuentro en cada capítulo, aunque en ese capítulo se nos hable de cuestiones menores, concretas.

Creo que hay una teología seca, árida, desértica. Y otra teología que rezuma vida. Ya he citado entre los teólogos contemporáneos a Neumann, el autor de El hijo pródigo. Creo que a Von Baltasar le tengo que dar otra oportunidad, lo leí al salir del seminario, cuando mi madurez teológica brillaba por su pequeñez. Curiosamente suelo sentir más interés por los autores contemporáneos que por los antiguos. Aunque leo más a los antiguos, quizá porque es más fácil conseguirlos, quizá por ir a lo seguro, por ir a lo que el paso de las generaciones ya ha decantado.
Cuando haces una tesis doctoral, se corre el riesgo de leer únicamente sobre el tema de tu especialización. Ahora tengo un tiempo magnífico en Roma para profundizar sobre la entera teología, para leer lo más nuevo, para saber dónde está lo mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada