miércoles, septiembre 15, 2010

Bucaramanga

Hoy gozo de la hospitalidad de los franciscanos. Un convento luminoso, con un patio rebosante de vegetacion tropical. Tienen un colegio, de forma que la vitalidad de los escolares llena con sus gritos el silencio de corredores y claustros. Unos cuantos gatos se pasean por todas partes, inspeccionando, haciendo su ronda.

El desayuno, como siempre, papaya y arepa. Unos huevos revueltos tambien. No hace un calor agobiante. El calor es una de las cosas que mas impregnan de desagrado mis viajes tropicales.

Pero esta vez el clima esta siendo como el del final de una primavera española. Al entrar ayer en Bucaramanga volvi a ver lo llenas de vida que estan las calles. Calles que bullen, con gente que va y viene con un ritmo de vida relajado, sin prisas, con ese tono tan musical y benigno en su hablar.

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