lunes, septiembre 13, 2010

Esta época es formidable


Llevarme un ordenador en un largo viaje, supone portar un scriptorium conmigo. No sólo eso. Es como llevar una biblioteca entera. Mi ordenador puede contener más libros que una biblioteca abacial del siglo X.

El ordenador me permite asomarme a los escritos de San Ireneo de Lyon, un obispo cuyo maestro escuchó las enseñanzas de San Juan Apóstol. El ordenador me permite tener a mi disposición las obras completas de Santo Tomás de Aquino, las encíclicas de los Papas. Puedo incluso leer el Nuevo Testamento en traducciones interlineales. Puedo incluso leer los comentarios de los Santos Padres a determinados pasajes de la Biblia.

Nunca como ahora hemos podido asomarnos al conocimiento de la Santa Iglesia de un modo tan global, tanto de un modo espacial como temporal. Es como si en nuestra época, todos los siglos se hicieran presentes, todos los confines de la Iglesia, todas sus espiritualidades, todos sus tesoros de conocimiento. Gracias, Señor, por poder ver esta época.

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