jueves, septiembre 09, 2010

Otro verano que se va


Hoy hemos tomado unas pizzas unos cuantos amigos en mi casa. Risas, bromas, coca-colas, siete personas llenando el poco lugar libre del pequeño saloncito. Ya no nos veremos en muchos meses, en Navidad de nuevo. Quedan muy buenos momentos en mi recuerdo de este verano. Todavía me acuerdo cuando llegué a mediados de junio. Parecía que el verano sería inacabable. Era un capital de tiempo tan grande. Ahora se ha agotado. El tiempo ha cambiado. Hace fresco. El viernes parto.

Siempre tengo la sensación de que el año acaba no el 1 de enero, sino en septiembre. En septiembre tengo la sensación de la caducidad del tiempo, de cambio de ciclo, el frío que comienza es como el final de un año que agoniza.

Los buenos momentos los recordaré. Mentiría si dijera que ha habido malos momentos, o amargos. Ha sido un verano únicamente cargado de dulces higos, de sabrosos melocotones, de bellos atardeceres cenando en el campo, de formidables veladas de cine con los amigos. Gracias, Señor.

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